La Clase 3 de Competición Especial Entrerriana llegó al precoronación con 23 autos, una largada frenética y una final que encontró en Nahuel Zanandrea a su gran protagonista. El piloto de Federación ganó por segunda vez en el año, embolsó el millón de pesos y quedó mejor perfilado para discutir la corona. Facundo Tamay, tercero en pista pero cómodo líder del campeonato, llegará a la definición con una obligación que no tienen sus perseguidores: ganar para poder ser campeón.
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23 AUTOS Y UNA LARGADA QUE NO DIO RESPIRO
La Clase 3 llegará al coronación con un panorama diferente al de todas sus temporadas anteriores. Y buena parte de esa historia comenzó a escribirse en la carrera especial del año, aquella que repartió un millón de pesos al ganador y terminó convirtiendo a Nahuel Zanandrea en el gran protagonista del fin de semana.
Con 23 máquinas, dos más que las presentadas cinco semanas antes en Concordia, la divisional mayor tuvo a su cargo el cierre de la jornada del 10 y 11 de octubre en el autódromo de Concepción del Uruguay, ante una buena concurrencia de espectadores, aunque sin alcanzar la mayor convocatoria de la temporada.
Y apenas se apagó el semáforo quedó claro que nadie estaba dispuesto a regalar absolutamente nada.
Esteban «Tecla» Benítez había hecho todos los deberes previos: primero en clasificación, vencedor de la serie más rápida y, por consiguiente, dueño de la mejor posición de partida.
Pero la tranquilidad le duró apenas unos metros.
En el curvón se produjo el primero de varios incidentes que sacudieron el comienzo. El Chevrolet Celta de Mariano Garnier y el Renault Clio de Nahuel Zanandrea se rozaron cuando este último intentaba ganar terreno, con Juan García prácticamente a la par por el sector interno.
El Celta terminó apoyándose lateralmente sobre el VW Gol Trend de García, en un contacto que evitó el trompo completo de Garnier. Zanandrea consiguió escapar por afuera y los tres continuaron en carrera, aunque Francisco Freitas también sufriría consecuencias al encontrarse metros después con el auto de Garnier.
Y todavía no habían terminado las emociones de la primera vuelta.
DEANGELO SORPRENDIÓ, TAMAY RESPONDIÓ Y ZANANDREA DIO EL GOLPE
A la salida de la curva 2, Facundo Tamay encontró el espacio para meter su Chevrolet Celta a la par del auto de Benítez.
Hubo otro roce, el colonense perdió terreno y Francisco Deangelo aprovechó la oportunidad para saltar a la punta por primera vez desde su llegada a la categoría.
Pero el liderazgo tampoco le duraría demasiado.
Al comenzar la segunda vuelta, Deangelo dejó el camino abierto para que avanzara Tamay, su compañero dentro del Bona Racing.
Lo que ninguno de los dos pudo evitar fue la aparición de Zanandrea.
El ex de varias categorías venía pegado, esperando su oportunidad. Y entre las curvas 1 y 2 encontró el hueco para ejecutar el sobrepaso que terminaría marcando el destino de la competencia.
Zanandrea tomó la punta y ya no volvió a entregarla.
Quedaban más de catorce vueltas por delante, pero el movimiento decisivo ya estaba hecho.
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ACEITE EN PISTA Y DIEZ VUELTAS PARA RESOLVER EL MILLÓN
Los tres primeros comenzaron a establecer diferencias sobre el resto, mientras los hermanos Sebastián y Fernando «Tuty» Elola, este último debutante como titular en la Clase 3, se acomodaban detrás.
La carrera de Benítez, en cambio, se terminaba prematuramente con un despiste en la curva 2.
Poco después llegó la neutralización. La rotura del motor del VW Gol de Lucas Trossero, debutante con el auto anteriormente utilizado por Gastón Borghesan, dejó aceite sobre los últimos metros de la recta opuesta y obligó al ingreso del Auto de Seguridad.
Tres vueltas fueron necesarias para acondicionar el circuito.
Cuando volvió la velocidad plena, quedaban exactamente diez giros para resolver la historia.
Para entonces también habían quedado fuera Valerio Peruchena, Mariano Garnier y Eric Johnston. Luego se sumarían a la lista de abandonos Agustín Ferreyra, el debutante Juan Benedetti, llegado desde Capilla del Señor de la mano de Sebastián Elola, y Julián Forclaz.
Adelante, mientras tanto, la batalla tenía tres protagonistas y un millón de pesos esperando dueño.
ZANANDREA NO SE ESCAPÓ, PERO TAMPOCO DEJÓ PASAR
La diferencia nunca fue tranquilizadora.
Nahuel Zanandrea sostuvo el liderazgo con Facundo Tamay respirándole en la nuca, mientras Francisco Deangelo se mantenía a una distancia que le permitía seguir la pelea, aunque sin mostrar intenciones de atacar a su compañero de equipo.
No hizo falta que Deangelo actuara como escudo.
Zanandrea defendió cada metro con precisión, sin cometer errores ni dejar espacios que Tamay pudiera aprovechar.
Los tres se habían escapado del resto, encabezado inicialmente por Sebastián Elola, cuya carrera se desmoronó después del relanzamiento, hasta terminar sin posibilidades de sumar puntos.
Distinta fue la historia de su hermano Fernando «Tuty» Elola, que en su estreno como titular con el Fiat Uno consiguió afirmarse en una valiosa cuarta colocación.
Detrás se acomodaron Valentín Romani, quinto con el mejor VW Gol de la temporada, y Tobías Ronconi, sexto con el VW Up mejor clasificado de la final.
La siguiente discusión tuvo como protagonistas a tres Chevrolet Celta: Fabricio Scatena, séptimo en su debut como titular con auto propio, después de haber sido campeón del Turismo Pista Entrerriano 1600; Gerónimo Gerlach, octavo; y Juan Benedetti, que no conseguiría completar la competencia.
Más atrás terminaron Máximo Pérez, que había llegado a ocupar el quinto puesto, Ezequiel Sánchez, Francisco Freitas, Juan García, con su auto dañado desde el incidente inicial, Sebastián Elola y Bruno Ávila.
TAMAY LEVANTÓ, DEANGELO HEREDÓ Y ZANANDREA COBRÓ
El desenlace todavía guardaba una última particularidad.
En el sprint final, Tamay intentó una vez más encontrar el camino para superar a Zanandrea.
Pero cuando comprendió que no tendría espacio suficiente para concretar la maniobra, decidió levantar.
No fue una rendición sin explicación.
El piloto del Bona Racing buscó aprovechar el reglamento de lastre y llegar al coronación con cinco kilos menos, resignando una posición que terminó heredando Francisco Deangelo.
De esa manera, Deangelo consiguió su mejor resultado en la categoría, mientras Tamay completaba el podio.
Adelante, Zanandrea ya había cruzado la línea de sentencia.
Segunda victoria del año. Un millón de pesos. Y una candidatura al título que, aunque resulte paradójico, aparece más sólida que la del propio líder del campeonato.
EL LÍDER TIENE 39 PUNTOS DE VENTAJA, PERO NO PUEDE SER CAMPEÓN SIN GANAR
Aquí comienza la otra carrera. La que no se disputa solamente acelerando, sino también interpretando el reglamento.
Facundo Tamay llegará al coronación con 39 puntos de ventaja sobre Nahuel Zanandrea.
Una diferencia enorme, equivalente al puntaje completo de una fecha convencional, construida sobre la base de una regularidad que ningún otro piloto consiguió igualar.
Sin embargo, tiene una cuenta pendiente que puede terminar costándole todo: todavía no ganó.
Y el reglamento deportivo exige al menos una victoria para acceder al título.
Zanandrea, en cambio, ya ganó dos veces. También cumplieron con ese requisito otros pilotos que aparecen detrás de Tamay en el campeonato.
Por eso se produce una situación tan singular como discutible: el segundo, el tercero y el cuarto del certamen tienen hoy una condición reglamentaria cumplida que el primero todavía no posee.
No se trata de cuestionar el valor de ganar. Todo lo contrario. La victoria debe ser premiada y reconocida como una de las mayores expresiones deportivas.
Pero también cabe preguntarse si resulta razonable que un piloto capaz de construir una ventaja equivalente a todos los puntos de una fecha pueda perder el campeonato exclusivamente por no haber conseguido un primer puesto.
Tal vez sea momento de revisar ese requisito para futuras temporadas.
Una alternativa sería establecer que la victoria deje de ser obligatoria cuando el líder consiga una diferencia determinada sobre sus perseguidores, por ejemplo, superior al puntaje que otorga una final.
Porque una cosa es exigir que un campeón demuestre capacidad para ganar. Y otra, muy diferente, es que una campaña de enorme regularidad pueda quedar sin recompensa pese a una ventaja deportiva considerable.
UNA CORONA, DOS REALIDADES Y UNA ÚLTIMA OPORTUNIDAD
El 22 de noviembre, en Concepción del Uruguay, la Clase 3 cerrará una temporada que ya tiene asegurado un desenlace diferente al de años anteriores.
Zanandrea llegará con dos victorias, el impulso de haber ganado la Carrera del Millón y la tranquilidad de haber cumplido con el requisito reglamentario.
Tamay llegará con 39 puntos de ventaja, el liderazgo que construyó durante todo el año y la obligación de ganar.
Uno necesita defender su posición en el campeonato. El otro, cumplir la condición reglamentaria que puede cambiarlo todo.
Y en el medio habrá otros protagonistas dispuestos a intervenir en una definición donde cada maniobra puede pesar mucho más que una posición.
El precoronación dejó un millón de pesos en manos de Zanandrea.
El coronación pondrá en juego algo que no tiene precio: el número 1 de la Clase 3.
