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Solari, ganador sin foto: la carrera que terminó 16 días después

El precoronación de Competición Especial Entrerriana dejó una de esas historias que no terminan cuando cae la bandera a cuadros. Dos exclusiones técnicas, un múltiple incidente y una resolución que demoró 19 días terminaron cambiando dos tercios del podio. Martín Solari heredó una victoria que no pudo festejar en lo más alto, mientras Marcos Risso, pese al golpe reglamentario, llegará a la definición con una ventaja que parece casi imposible de descontar.

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Hay carreras que se ganan en la pista. Otras, en los escritorios. Y algunas, como la que protagonizó la Clase 1 de Competición Especial Entrerriana en Concepción del Uruguay, necesitan casi tres semanas para terminar de encontrar a sus verdaderos protagonistas.

Porque el podio que vio el público aquel 11 de octubre nunca fue el definitivo. Y el que finalmente quedó establecido jamás tendrá su fotografía.

Martín Solari, que había subido al tercer escalón, terminó siendo el ganador. Martín Jacob pasó a ocupar el segundo lugar y Ariel Montañana alcanzó por primera vez un podio que, por cuestiones de tiempos televisivos y ceremoniales, no pudo disfrutar como merecía.

Tres nombres que terminaron siendo los grandes beneficiados de una carrera cuya historia cambió cuando los autos ya estaban guardados.

DOS EXCLUSIONES QUE DIERON VUELTA EL CLASIFICADORUn rato después de la bandera a cuadros llegaron las primeras noticias desde la revisión técnica.

Marcos Risso, líder indiscutido del campeonato y vencedor en pista, quedaba excluido por una irregularidad en la tapa de cilindros. Según informó posteriormente la FAE, al responder la apelación presentada, se detectó un maquinado no permitido en los conductos de admisión que alteraba su originalidad.

También quedaba fuera Guillermo Suárez, segundo en pista, en su caso por una irregularidad en el embrague.

Dos golpes que cambiaron por completo la lectura de la competencia.

Porque mientras Risso y Suárez se escapaban adelante, aparentemente discutiendo la victoria, detrás de ellos se estaba desarrollando otra carrera. Una que nadie imaginaba que terminaría definiendo al verdadero ganador.

UNA BATALLA SIN CUARTEL QUE TERMINÓ EN DESPARRAMO

Martín Jacob, vencedor efectivo de la primera serie, había perdido contacto con los dos primeros, pero se mantenía como referencia del grupo perseguidor.

El piloto de Federal encabezaba una batalla feroz con Nicolás Barreto, Sebastián Braida y Martín Solari, que se sumaba a la discusión sin regalar un centímetro.

Los cuatro llegaron a ocupar, en distintos momentos, el liderazgo que después les reconocería el clasificador corregido.

Y tanta intensidad terminó pasando factura.

En la novena vuelta, sobre la recta que desemboca en la curva 2, se produjo un múltiple incidente que dejó tres autos fuera de carrera y desató otra intervención de las autoridades deportivas.

Sebastián Braida, que llegaba de conseguir su primera victoria en la categoría en Concordia, fue excluido por una maniobra peligrosa sobre el auto de Martín Solari. El Fiat del villaguayense terminó impactando contra el de Nicolás Barreto, mientras Luciano Demarlenge, que venía prácticamente pegado a ellos, se encontró con el desparramo y golpeó dos veces al auto de Barreto cuando ambos estaban en pleno trompo.

El saldo fue contundente: abandonos, una exclusión y Solari continuando sin la trompa de su auto.

Pero todavía faltaba lo mejor. O lo peor, según desde qué butaca se mirara.

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UNA SOLA VUELTA PARA DEFINIRLO TODO

El ingreso del Auto de Seguridad borró de un plumazo la ventaja que había construido Martín Jacob sobre sus perseguidores.

Tres vueltas fueron necesarias para retirar los autos accidentados. Y cuando finalmente se liberó la pista, apenas quedaba un giro para completar las doce vueltas previstas.

Una vuelta. Siete curvas de incertidumbre. Y un desenlace que todavía guardaba otra sorpresa.

Jacob estaba a pocos metros de conseguir su segunda victoria cuando, en el cierre de la recta opuesta, su auto entró en semitrompo.

Logró recuperarlo, evitó consecuencias mayores, pero perdió una posición frente a Martín Solari.

El villaguayense cruzó la meta creyendo que había conquistado el tercer escalón del podio. Lo disfrutó allí, sin saber que estaba celebrando una victoria que tardaría 19 días en ser oficialmente suya, cuando finalmente se conoció el rechazo a la apelación presentada por Risso.

Un último giro en el que Ariel Montañana pegó el saltó final al podio, como todos sin saber que definitivamente terminarían dos lugares más arriba- en el duelo final que sostuvo con Félix De la Carrera y Guillermo Mario, dos de los cuatro que regresaron, ambos con victorias de antecedentes y el segundo portador de dos títulos. Uno culminaría 10º, al ir al trompo para evitar el encontronazo con Jaboc, y el otro 4º, por delante de Claudio Lambert -5º en la mejor tarea en la categoría-, Lorenzo Benítez -6º ya en su segunda carrera-, el Negro Miguel Allende (de allí el NA) 7º en su regreso –ganando entre los Seniors-, Armando Cleppe –que también volvió, pensando en sus retiro- y Emanuel Hernández, debutante que proviene del SP Nueva Generación, quien cerró la lista de arribos, 10 entre los 21 que fueron de la partida.

Ariel Montañana había conseguido un resultado especial. Su avance en la última vuelta le permitió llegar al podio definitivo, aunque sin la posibilidad de vivir el festejo correspondiente.

SOLARI GANÓ DOS VECES: EN LA PISTA Y EN LOS PAPELES

Sin la trompa de su Fiat 600, después de sobrevivir a una batalla que dejó varios autos por el camino, Martín Solari terminó encontrándose con la victoria más inesperada.

La había construido acelerando, resistiendo golpes y aprovechando el error de Jacob en la última vuelta. Pero necesitó que la revisión técnica y la posterior resolución de la apelación terminaran de acomodar las piezas.

Fue un triunfo sin festejo de ganador, sin fotografía en el escalón más alto y con una espera de casi tres semanas, aunque esa tarde luego posaba con el trofeo del 1 y el cheque del millón de pesos que entregaba la categoría.

Una victoria que, paradójicamente, también le permitió mantener una pequeña llama encendida en la pelea por el campeonato.

RISSO PERDIÓ LA CARRERA, PERO CONSERVA CASI TODO EL CAMPEONATO

Porque el gran interrogante que dejó el precoronación no pasa solamente por saber quién ganó.

Pasa por determinar si alguien todavía puede impedir que Marcos Risso termine coronándose campeón.

El correntino de Mercedes llegará al último capítulo con 52 puntos de ventaja sobre Martín Solari, cuando restan apenas 59,5 unidades en juego.

Una diferencia enorme, incluso considerando el puntaje y medio previsto para el coronación, pese a que las distancias de series y finales serán muy similares a las de las fechas anteriores.

Risso sufrió el golpe más fuerte de su temporada. Perdió una carrera que había conseguido en pista, vio frustrada su apelación y permitió que su principal perseguidor descontara una diferencia importante.

Pero ni siquiera semejante combinación alcanzó para modificar sustancialmente el panorama.

Solari necesita prácticamente un milagro deportivo. Risso, apenas completar el último paso de una campaña que dominó desde sus comienzos.

LA ÚLTIMA BANDERA TODAVÍA NO CAYÓ

El 22 de noviembre, el autódromo de Concepción del Uruguay volverá a recibir a la Clase 1 para escribir el capítulo definitivo de la temporada.

La variante del circuito todavía está por determinarse. Los grandes protagonistas de la última batalla, también.

Lo que parece mucho más claro es el argumento central de una historia que, aunque cambió inesperadamente de libreto en el precoronación, mantiene al mismo hombre como principal candidato a quedarse con la corona.

Porque la carrera de octubre necesitó 19 días para encontrar a su ganador. Y el campeonato, que parecía tener dueño desde mucho antes, todavía necesita una última bandera a cuadros para confirmarlo.



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