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Con triunfazo de Collazo, la Clase 2 se recibió de grande

Si la Clase 3 había dejado la vara alta, la Clase 2 se encargó de demostrar que todavía había margen para subirla, en pleno desarrollo de la fecha 5 de la categoría que tuvo lugar con el arranque de agosto en Concepción del Uruguay.

La novel divisional de Competición Especial Entrerriana, transitando apenas su tercera temporada, entregó una de las mejores carreras de su corta historia: liderazgo cambiante, seis autos encerrados en pocos metros, maniobras al límite y una definición electrizante.

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De aquel carrerón emergió Julio Collazo, que después de viajar desde Santa Cruz para cada compromiso encontró finalmente su recompensa: primer triunfo en la categoría con el Fiat Uno del Bona Racing, después de recuperar la punta en la penúltima vuelta y resistir un cierre sencillamente espectacular.

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Y la Clase 2 se recibió de grande! Si la Clase 3 había dejado un carrerón difícil de igualar, la intermedia de Competición Especial Entrerriana respondió con una batalla todavía más caliente: punta que cambió de dueño, seis autos apretados en pocos metros, ataques, contragolpes, pasto, piano y una penúltima vuelta sencillamente infernal. En medio de semejante revolución apareció Julio Collazo para pegar el golpe definitivo: el santacruceño del Bona Racing, que visita Concepción desde los 15 años, recuperó el liderazgo cuando todo ardía y cruzó primero la bandera a cuadros para estrenar victoria en la categoría. Villa, Lung, Dodera y Bonasegla también jugaron fuerte en una final que tuvo de todo y terminó de confirmar que la Clase 2 ya no pide permiso: se ganó un lugar entre los grandes espectáculos de CEE.

Primero mandó Exequiel “Junior” Dodera, ganador de la serie y encargado de marcar el rumbo durante los compases iniciales. Después apareció Julio Villa. Y entre ellos fue creciendo Collazo, esperando, atacando y volviendo a atacar hasta quedarse definitivamente con un liderazgo que, como casi todo en esta final, tuvo que ganarse más de una vez.

Porque detrás —y muchas veces al lado— también había pelea.

Luciano “Cartucho” Lung fue otro de los grandes protagonistas. Peleó durante buena parte de la competencia, avanzó cuando la carrera entró en ebullición y terminó abrochando un formidable segundo puesto. Fue su estreno en el podio y el cierre de su mejor tarde desde que llegó a la Clase 2, resultado que además lo catapultó al P2 del campeonato, apenas dos puntos por detrás de Marcos Bonasegla.

El líder del certamen, que para la próxima correrá con otro Fiat Uno después de vender la unidad utilizada hasta aquí, que pertenecía a Maxi Rougier y pasó a manos de Angel “Pipo” Ferrer, terminó cuarto —con récord de vuelta en el sexto giro—, inmediatamente detrás de Julio Villa. Así, Lung y Villa construyeron el 2-3 para Batty Tiengo y los hermanos Di Santo.

Pero llegar hasta allí estuvo muy lejos de resultar sencillo. Villa protagonizó una intensa batalla con Dodera después de que Collazo consiguiera superar al hasta entonces líder. El piloto de Galarza avanzó hasta el segundo lugar, mientras “Junior”, ex campeón del Kart Entrerriano y con pasado en la Clase B de Citroën Competición, comenzaba a perder terreno frente a Villa y Lung. Una maniobra peligrosa de este último terminaría provocando, posteriormente, que el Comisariato Deportivo invirtiera sus posiciones definitivas.

También perdió terreno Santiago Sánchez, aunque antes fue protagonista de otra de las batallas que condimentaron la primera mitad de la carrera, precisamente frente a Lung. Finalmente quedó séptimo, detrás de Charreun y por delante de Alan Natero, quien el sábado había sido la referencia sobre una pista húmeda que obligó a recurrir a los neumáticos específicos para esas condiciones.

La final, además, había tenido su primer contratiempo incluso antes de comenzar.

El Fiat Duna de Mario Mousques presentó problemas cuando todo estaba dispuesto para largar y obligó a realizar una vuelta previa adicional. Por eso, las 14 vueltas originales se transformaron en 13. Mousques pudo largar y terminó detrás de Máximo Otazu y Luciano Dalbo, mientras Jony Olivieri, que había llegado a ocupar el sexto lugar en los primeros compases, resultó el único desertor.

Y su abandono también tuvo dramatismo. Cuando cerraba la penúltima vuelta, el concordiense terminó en trompo con Sánchez y Natero respirándole encima. Los dos tuvieron que improvisar trayectorias para esquivarlo y conseguir seguir en carrera.

 

Pero para entonces adelante ya había estallado todo. Los seis primeros llegaron a transitar encerrados en apenas unos metros. Nadie podía escaparse. Nadie podía aflojar. Cada frenaje podía cambiar una posición y cada error podía transformar por completo el podio.

Sánchez fue el primero en perder contacto con aquel pelotón. Casi simultáneamente, Villa ejecutó una gran maniobra para saltar a la punta. Parecía el golpe de autoridad que podía definir la carrera. Parecía.

Porque Collazo todavía tenía algo guardado. El santacruceño respondió inmediatamente y, al comenzar la penúltima vuelta, lanzó el contragolpe que lo devolvió al liderazgo.

Y entonces llegó el giro más caliente de todos. En cuestión de segundos pasó de todo: Dodera se fue ancho al ingresar a la opuesta y regresó quinto; Villa castigó demasiado el piano; Lung leyó perfectamente la situación y aprovechó para superar a ambos; y Bonasegla se acomodó cuarto.

La carrera había explotado. Collazo consiguió abrir unos metros. Detrás suyo, en cambio, Lung, Villa, Bonasegla y Dodera encararon la última vuelta prácticamente atados unos con otros.

Todavía faltaba un último susto: Dodera quiso recuperar lo perdido, fue nuevamente al límite y terminó otra vez sobre el pasto llegando a la curva 3.

Ya no quedaba tiempo para más. Después de 13 vueltas de cambios de liderazgo, duelos, errores, ataques y contragolpes, Julio Collazo encontró finalmente la bandera a cuadros que había venido buscando desde tan lejos.

Primer triunfo en la Clase 2 para el santacruceño. Primero después de tantos kilómetros recorridos para estar presente en cada competencia. Y primero, además, en una carrera que reservó lo mejor para el final.

Porque cuando parecía que la Clase 2 ya había mostrado todo, puso a seis autos a discutir en pocos metros, desató una penúltima vuelta infernal y terminó convirtiendo una gran final en un carrerón.

Y de aquel desorden maravilloso salió un nombre por encima de todos: Julio Collazo. De Santa Cruz a lo más alto de la Clase 2.

Y si la carrera fue un incendio, el campeonato directamente arde. Apenas 15 puntos encierran a los seis primeros, con un dato que alimenta todavía más la pelea: quienes ocupan el segundo, tercer y cuarto lugar aún no conocen la victoria. Paridad absoluta, cuentas abiertas y demasiados candidatos para tan poca diferencia. La Clase 2 quedó prendida fuego y todo indica que nadie podrá apagarlo hasta la última bandera a cuadros.



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