Alguna vez tenía que pasar. Y pasó cuando apareció el campeón. Después de cuatro finales consecutivas bajo el dominio de Marco Risso, la Clase 1 encontró finalmente quien pudiera quebrar su marcha perfecta: Nicolás Barreto recuperó su mejor versión, se quedó con una carrera de alto vuelo y le puso un brillante broche a la jornada de agosto de Competición Especial Entrerriana.
El primer aviso, sin embargo, había llegado por otro lado. Guillermo Suárez marcó el mejor registro clasificatorio del sábado y ratificó su potencial al quedarse con la primera serie del domingo, ya bajo condiciones de pista diferentes. También él había empezado a romper rachas: Victorio Herbel llegaba después de ganar las cuatro pruebas de clasificación anteriores, pero esta vez encontró quien cortara la secuencia.
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CAMPEONATOS
La segunda batería quedó para Barreto. Así, Suárez y el campeón ocuparon la primera fila de una final que rápidamente incorporaría al hombre que todos querían bajar: Marco Risso.
Y los tres no tardaron en convertir la punta en territorio de guerra. Los Martín —Jacob y Solari— intentaron prenderse a fuerza de sostener el ritmo de un trío delantero que salió a discutir sin especulaciones. Antes de completarse cuatro vueltas, la carrera ya había tenido tres líderes diferentes.
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Suárez había partido adelante. En el segundo giro, Risso concretó el avance y saltó a la punta. Pero Barreto venía por más. Primero dejó tercero a Suárez y enseguida fue por el correntino. No demoró demasiado: el campeón atacó, pasó y se convirtió en el tercer puntero de una final que apenas comenzaba a tomar temperatura.
Para entonces ya había sufrido Mariano Marozzini, cuyo Gordini quedó fuera de pista y cayó hasta el fondo del clasificador, mientras desde atrás empezaba a construirse otra de las grandes actuaciones de la carrera. Era la de Sebastián Braida. El uruguayo regresaba a la Clase 1 con el auto de Kika Conte —utilizado hasta la fecha anterior por su compatriota Esteban González— y comenzó una remontada que terminaría depositándolo entre los cinco mejores.
Adelante, mientras tanto, Barreto empezó a poner tierra de por medio. Risso y Suárez quedaron enfrascados en la pelea por el segundo lugar, con Solari ya cuarto y los cuatro comenzando a despegarse de Jacob. Detrás aparecía otro que venía abriéndose paso a fuerza de sobrepasos: Victorio Herbel, quien después de abandonar en la serie había largado ¡17º! y ya estaba sexto cuando la carrera alcanzaba su mitad.
Herbel llegó a superar a Jacob, aunque luego debió ceder frente al avance de Braida. Entre el uruguayo, el ramirense y el federalense armaron prácticamente otra carrera dentro de la carrera, con Braida finalmente quinto y Herbel sexto.
También Marozzini consiguió recomponerse parcialmente de aquel traspié inicial. Remontó hasta el décimo puesto, detrás de Jacob, Nicolás Galvarini —el mejor representante local— y Eduardo Recalde, quien durante algunos metros encabezó el nutrido grupo que peleaba por la sexta colocación.
Jorge Lambert y Diego Braida, 2° y 1° de la Copa Seniors.
Pero adelante la discusión comenzaba a tener un solo dueño. Barreto ya no negociaba la punta. La imponía.
Risso había conseguido desprenderse definitivamente de Suárez cuando el paranaense perdió contacto después de transitar algunos metros por el pasto en la trepada hacia el opuesto. Desde allí quedaron prácticamente sentenciadas las posiciones del podio: Barreto adelante, Risso segundo y Suárez tercero, aunque con Martín Solari cada vez más cerca, completando un regreso de alto nivel a los primeros planos.
Quedaba solamente esperar la bandera. Porque aquella contundencia que tantas veces había exhibido Risso durante la temporada esta vez cambió de manos.
Barreto había tomado el mando y no volvió a mirar atrás. Incluso, cuando faltaban cuatro vueltas, estampó el récord de carrera como para despejar cualquier duda.
Y entonces cayó la bandera a cuadros. Primero sobre el auto número 1. Nicolás Barreto volvió a ganar. Marco Risso perdió por primera vez. Y no fue cualquiera quien terminó con su invicto: fue precisamente el campeón.
Después de cuatro golpes consecutivos del correntino, la Clase 1 encontró respuesta. El “1” volvió a ser uno. Y para bajar al invicto, tuvo que aparecer el campeón.
Así bajó el telón una jornada que tuvo poco de previsible y mucho de esas carreras que quedan dando vueltas bastante después de apagarse los motores. Barreto apareció con toda la chapa de campeón para terminar con el invicto de Risso; Collazo recorrió kilómetros desde Santa Cruz para encontrar, finalmente, el camino más corto hacia su primera victoria en la Clase 2; y Elola salió desde el noveno cajón para abrirse paso en medio de una Clase 3 que fue puro vértigo hasta después de la bandera a cuadros.
Tres finales, tres historias diferentes y un denominador común: nadie tuvo nada regalado. Hubo que atacar, resistir, remontar y aprovechar cada oportunidad, en una tarde de liderazgos cambiantes, duelos al límite, trompos, sanciones y definiciones que mantuvieron todo abierto hasta el final.
Barreto quebró una racha. Collazo inauguró la suya. Elola empezó a construir otra.
Y mientras unos celebraron y otros ya piensan en la revancha, Competición Especial Entrerriana volvió a dejar algo bien claro: acá nadie puede dormirse, porque la próxima curva siempre puede cambiarlo todo.
