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TC 850 y Todone en estado puro: una final para volverse loco

TC 850 completó su recorrido por los cuatro autódromos entrerrianos con una final de antología en Concepción del Uruguay. Hubo sobrepasos, trompos, roces, neutralización, sanciones y un ganador que tuvo que trabajar como nunca. Fabio Todone se impuso en el penúltimo capítulo de la Copa de Oro y llegará al coronación con el título entre ceja y ceja.

Tenía una cuenta pendiente. O, mejor dicho, un autódromo por visitar. Y la saldó a lo grande.

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TC 850 Entrerriano completó en Concepción del Uruguay su recorrido por los cuatro escenarios asfaltados de la provincia, ratificando una particularidad que la distingue del resto: llevar su espectáculo a todos los autódromos entrerrianos en una misma temporada.

Pero no fue simplemente para cumplir con el calendario.Fue para poner patas para arriba el circuito más chico de las cinco variantes del autódromo uruguayense, regalar una final de aquellas que no conceden un segundo de distracción y terminar convertida en una de las grandes atracciones de la programación compartida con Competición Especial Entrerriana y Fórmula 3 Entrerriana.

Diecinueve máquinas. Un parque que sigue mostrando una regularidad envidiable. Y una carrera que, por momentos, pareció tener más sobrepasos que curvas.

Una cosa de locos. Literalmente.

Y en medio de semejante locura apareció Fabio Todone, el hombre de Seguí radicado en Viale, que llegó como líder de la tabla anual y de la Copa de Oro, ganó y se marchó todavía más fortalecido hacia la definición del campeonato.

Pero esta vez no fue cuestión de escaparse y mirar por los espejos.

Esta vez tuvo que ganarla varias veces.

DEL P6 A UNA BATALLA SIN CUARTEL

El sábado había sido suyo. Todone dominó la clasificación y el domingo se quedó con la primera serie, mientras Martín Miraglio respondió adjudicándose la segunda batería.

Hasta ahí, nada demasiado extraño. Lo extraordinario empezó cuando se apagó el semáforo de la final.

Porque el gran candidato no salió disparado hacia adelante. Todo lo contrario: Todone cerró la primera vuelta en el 6º puesto, en una largada que poco tenía que ver con el potencial que había mostrado hasta entonces.

Adelante, mientras tanto, nadie parecía dispuesto a regalar absolutamente nada.

Martín Miraglio comandó el primer giro. Alejandro Cisneros tomó la posta en el siguiente. Y Todone, que venía remontando a toda velocidad, llegó a pasar del sexto al segundo lugar para instalarse poco después en la punta. Pero apenas por unos metros.

La curva 2, que terminaría convertida en protagonista principal de la tarde, le tendió la primera trampa. Se pasó y cayó al tercer puesto, detrás de Cisneros y Gabriel Schneider.

Y esto recién empezaba. Porque si hubiera que reconstruir cada cambio de posición, cada frenaje al límite y cada maniobra de una final que parecía no tener dueño, probablemente terminaríamos de escribir cuando ya estuviera por disputarse el coronación.

Gonzalo Salas, Rafael Naibert y el bicampeón Rodrigo “Gogui” Miraglio, que venía abriéndose camino desde el fondo de la grilla, también aportaban lo suyo a una carrera que se había transformado en un verdadero festival de sobrepasos.

Pero todavía faltaba lo mejor.

CINCO EN FILA, TODOS CONTRA TODOS

La segunda mitad de la competencia elevó todavía más la temperatura.

El abandono de Martín Miraglio, cuyo auto quedó detenido en el sector externo de la penúltima curva, obligó al ingreso del auto de seguridad. La neutralización agrupó nuevamente a los protagonistas y preparó el escenario para otra batalla.

En el relanzamiento, Cisneros aparecía al frente. Pero Todone no demoró prácticamente nada en recuperar el liderazgo.

Y detrás se armó un tren de cinco máquinas que parecía viajar sobre una sola vía, aunque todos pretendieran llegar primero: Todone, Schneider, Cisneros, Gogui Miraglio y Salas.

Nadie aflojaba. Nadie especulaba. Y nadie parecía dispuesto a conformarse con el lugar que ocupaba.

Fue entonces cuando Gabriel Schneider protagonizó una de las maniobras más espectaculares de la tarde. Se tiró por adentro en la curva 2, estiró el frenaje hasta el límite, bloqueó y consiguió superar por algunos metros a Todone.

Una maniobra de esas que levantan a la gente de su asiento.

Pero Fabio tenía una respuesta preparada.

En la recta opuesta apareció toda la potencia del auto del Cipel Competición. Recuperó la punta y esta vez comenzó a construir el camino hacia una victoria que, por todo lo que estaba sucediendo, todavía estaba muy lejos de tener asegurada.

LA CURVA 2, JUEZ Y PARTE

La lucha seguía siendo feroz. Tanto que los cinco primeros continuaban enredados en una discusión donde un mínimo error podía costar varios puestos.

Y los errores llegaron.

Dos roces en pasos consecutivos por la salida de la curva 2 terminaron con sendos trompos de Schneider y Cisneros, alterando considerablemente el clasificador y abriendo el camino para quienes venían esperando su oportunidad.

Pero la historia no terminó con la bandera a cuadros.

Porque después llegó el turno del comisario deportivo, cuya intervención modificó sustancialmente el resultado de pista.

Lucas Olariaga, que había terminado tercero con un motor facilitado por el Pepurry Racing, recibió una sanción por el toque a Cisneros y cayó al noveno puesto.

El propio Cisneros, quinto en pista, fue reclasificado 14º por el incidente con Schneider.

Dos decisiones que terminaron de reordenar una final que había tenido de todo.

Y en ese nuevo escenario apareció uno de los grandes protagonistas de la jornada.

SALAS HIZO SU MEJOR OBRA; MENDIBURO VOLVIÓ AL PODIO

Gonzalo Salas, ex campeón argentino de ciclismo, convirtió su protagonismo en el mejor resultado conseguido hasta ahora en TC 850.

Segundo en pista y segundo en el clasificador definitivo, confirmó que su adaptación a la categoría ya dejó de ser una promesa para transformarse en una realidad.

Y si lo de Salas fue destacado, lo de Mariano Mendiburo tuvo sabor a reencuentro.

Sin hacer demasiado ruido, pero aprovechando una carrera donde mantenerse entero y competitivo también era una virtud, Mendiburo terminó heredando el tercer puesto y regresó al podio después de mucho tiempo.

Una recompensa que seguramente no figuraba entre las previsiones más optimistas antes de la largada.

Gogui Miraglio, que había terminado sexto en pista después de avanzar desde el fondo, quedó finalmente cuarto, por delante de Fernando Fusaro, Maxi Lozano, Exequiel Rolón y Maxi Turano.

Este último, protagonista de otro regreso particular: después del espectacular vuelco sufrido en Concordia, volvió a competir con una máquina diferente, rescatada del olvido, y hasta tuvo tiempo de visitar el pasto en los primeros compases de la final.

Detrás suyo quedó Olariaga, relegado al noveno puesto por la sanción, mientras Cisneros sufrió el descenso más pronunciado, hasta el 14º lugar.

EL 850 VOLVIÓ A SER AQUEL 850

Hubo una época en que TC 850 hacía de la paridad una religión.

Eran los tiempos de los motores originales, cuando las diferencias mecánicas se reducían al mínimo y los pilotos debían encontrar en cada curva, en cada frenaje y en cada maniobra aquello que el motor no podía regalarles.

Muchos de aquellos espectáculos quedaron grabados en la memoria de quienes seguimos la categoría durante décadas.

Y lo de Concepción del Uruguay tuvo mucho de aquello.

Porque la motorización Fire 1300 terminó de encontrar una paridad que está devolviéndole a TC 850 buena parte de su vieja identidad.

La de las carreras donde nadie tiene nada asegurado.

La de los autos viajando pegados.

La de las posiciones que cambian de dueño antes de que el público termine de festejar el sobrepaso anterior.

La de los pilotos que saben que, para ganar, primero hay que animarse.

Y esta vez se animaron todos.

TODONE GANÓ LA CARRERA Y APUNTÓ A LA CORONA

Pero entre tantos protagonistas, hubo uno que terminó sobresaliendo.

Fabio Todone.

El mismo que largó sin apuro, que llegó a quedar sexto, que remontó, que se pasó en la curva 2, que recuperó posiciones, que perdió momentáneamente la punta y que volvió a recuperarla cuando más importaba.

El que tuvo que pensar, acelerar y pelear cada metro para terminar ganando.

Con el respaldo mecánico del Cipel Competición, el piloto de Seguí radicado en Viale confirmó que su candidatura al título no se sostiene solamente en los puntos acumulados, sino también en un potencial que aparece incluso cuando la carrera se convierte en un verdadero campo de batalla.

Ahora queda una sola función.

El coronación del 21 y 22 de noviembre, nuevamente en Concepción del Uruguay, donde Rodrigo Miraglio pondrá en juego el “1” que defendió durante las últimas dos temporadas.

Y donde Todone intentará arrebatárselo para coronar una campaña que viene construyendo con victorias, regularidad y una contundencia cada vez más difícil de discutir.

En Concordia, Gogui había pegado primero en la Copa de Oro. En Concepción, Fabio respondió con un golpe que puede valer un campeonato.

La batalla está lejos de terminar.

Pero si algo dejó claro esta final es que Todone no necesita que la carrera salga como la imaginó para terminar ganándola.

Y eso, cuando solamente queda una fecha para definir al campeón, puede ser mucho más peligroso que tener el auto más rápido.

Porque en Concepción pasó de todo. Se tocaron, trompearon, se pasaron y se volvieron a pasar.

Pero cuando cayó la bandera, adelante TODO(ne) era de FABIO.



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