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Farabello ganó en tres ruedas y después desde el fondo; Rey dominó y Maín sobrevivió al caos

Juan Manuel Farabello dominó por completo la Clase A con pole y doble victoria, mientras que en la Clase B Carlos Rey y Roberto Maín se repartieron los triunfos en dos finales cargadas de acción y golpes de escena. Fue la previa de la cuarta doble jornada del año, que se prepara para el próximo fin de semana, 25 y 26 e julio, siempre en el aut´dromo de Gualeguaychú.

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FARABELLO ESTRENÓ, DOMINÓ Y HASTA GANÓ EN TRES RUEDASEl parque de 17 unidades volvió a confirmar el buen momento que atraviesa la Clase A del TC del Litoral. Dentro de ese nutrido pelotón hubo, sin embargo, un protagonista que estuvo varios escalones por encima del resto: Juan Manuel Farabello.

Después de quedarse con la clasificación, el excampeón transformó su superioridad en un dominio absoluto durante la primera final. Desde la largada impuso un ritmo demoledor, construyó rápidamente una amplia diferencia y comenzó a transitar una carrera distinta a la que se desarrollaba a sus espaldas.

Mientras Farabello escapaba rumbo a la victoria, detrás suyo la competencia se convertía en una batalla permanente. De ese intenso movimiento emergió Carlos Romero, su cuñado, quien consiguió avanzar hasta la segunda colocación y alcanzar su mejor resultado desde que llegó a la divisional.

Romero debió recuperarse de un comienzo complicado y superar numerosos obstáculos. Los últimos fueron Pablo Kohlmann, quien pese a sufrir un trompo y una salida de pista logró recomponerse para finalizar cuarto, y Luciano Fiorotto, cuya destacada incursión terminó cuando restaban menos de tres vueltas.

También fue de menor a mayor la carrera de Stefano Veronesi. El campeón vigente sostuvo un intenso duelo con Yamil Dubs, consiguió doblegarlo y trepó hasta el tercer escalón del podio. El piloto de Lucas González, ex bicampeón de la Clase B, debió conformarse con la quinta posición.

Otro piloto con pasado reciente en la B, Adrián Ciocci, finalizó sexto, por delante de Nicolás Piazza, Diego Salgaro, Nicolás Albornoz —quien en los primeros giros había insinuado posibilidades de avanzar más—, Diego Campaña y Marcos Mostto.

Adelante, Farabello parecía tener todo bajo control. Sin embargo, la carrera todavía guardaba una última imagen impactante: la enorme ventaja acumulada le permitió completar los metros finales con el neumático trasero derecho pinchado.

Lejos de poner en riesgo el resultado, el inconveniente solamente dimensionó la magnitud de su dominio. Farabello cruzó la bandera a cuadros administrando la diferencia y cuidando para la segunda final una unidad que estrenó de la mejor manera posible: clasificación, victoria y superioridad absoluta.

FARABELLO ATRAVESÓ EL CAOS Y VOLVIÓ A GANAR

El segundo capítulo del día volvió a tener el mismo dueño, aunque esta vez el camino hacia la victoria fue mucho más agitado. Juan Manuel Farabello largó desde la 12ª posición, producto de la inversión de la grilla, mientras Luciano Fiorotto ocupaba el mejor lugar de partida.

La final comenzó con una escena caótica. Cuatro autos terminaron en el pasto en el primer frenaje y el pelotón quedó completamente desordenado. Luciano Albornoz, que había llegado segundo a ese sector, y Marcos Mostto fueron los primeros abandonos. Poco después también quedaron fuera de carrera Carlos Romero y su padre, Luis María Romero.

El entrevero fue tan grande que, cuando la carrera apenas comenzaba a acomodarse, Farabello ya aparecía en la cuarta posición. En pocos metros había eliminado buena parte de la desventaja inicial y comenzaba a despejar el camino hacia su segunda victoria del día.

La neutralización no tardó en aparecer. El auto de seguridad ingresó a pista, aunque tuvo escaso descanso: apenas se produjo el relanzamiento, Nicolás Piazza, que marchaba tercero, despistó en el sector opuesto y quedó detenido sobre la tierra arada.

Con la competencia nuevamente habilitada, Farabello fue directo por la punta. Primero superó en velocidad a Pablo Kohlmann, que había partido desde la novena colocación, y luego aprovechó el hueco que dejó Fiorotto en la curva uno para tomar definitivamente el liderazgo.

Una vez adelante, comenzó a inclinar la carrera a su favor.

En ese mismo giro, Fiorotto perdió prácticamente todas sus posibilidades al salirse de pista en el curvón. Detrás se desató entonces una lucha sin cuartel entre Yamil Dubs, Pablo Kohlmann, Stefano Veronesi y Julio Velázquez.

La batalla, sin embargo, duró poco. Velázquez quedó fuera de la discusión y Kohlmann avanzó hasta la segunda posición, por delante de Dubs. El piloto de Lucas González todavía se mantenía entre los principales protagonistas, aunque sobre él ya pesaba la exclusión por maniobra peligrosa en la carambola de la largada.

Adelante, Farabello ya había resuelto lo más difícil. Había partido desde el fondo de la mitad del pelotón, atravesado una largada caótica, aprovechado cada oportunidad y encontrado los espacios necesarios para volver a mandar.

De la 12ª posición a la punta, el excampeón completaba otra demostración contundente: aun cuando la carrera parecía ofrecerle.

CARLOS REY: POLE, DOMINIO Y VICTORIAEl líder del campeonato volvió a mostrar sus credenciales. Carlos Rey, al mando del Chevrolet 400, se quedó con la primera final de la Clase B del TC del Litoral, ratificando el dominio que ya había exhibido al conquistar el mejor tiempo de clasificación.

El primer campeón de aquella recordada etapa del TC Pista Entrerriano le imprimió a su máquina un ritmo demasiado intenso para sus perseguidores. Desde la largada tomó el control y construyó una victoria firme, sin conceder oportunidades a quienes intentaban seguirle el paso.

Rubén Ortíz fue su sombra durante todo el recorrido. Aunque recibió un recargo de cinco segundos por falsa largada, logró conservar el segundo puesto y escoltar al vencedor. Yamil Bottani, con la Chevy, completó el podio luego de sostener una intensa batalla en el grupo perseguidor.

Apenas un segundo detrás terminó Eduardo Saíno, quien concretó un destacado regreso a la actividad y a una categoría por la que había transitado brevemente tiempo atrás. Nicolás Vera llevó su Chevy hasta la quinta posición, mientras que Cristian Reverdito protagonizó una de las grandes recuperaciones de la competencia.

Reverdito había quedado relegado al fondo del pelotón después de sufrir un trompo a la salida del curvón, cuando la carrera apenas comenzaba. Desde allí inició una remontada paciente y efectiva que le permitió avanzar hasta el sexto lugar.

Más atrás finalizaron Nazareno Carreras, séptimo, y Richard Moris, octavo, luego de formar parte de un numeroso y disputado grupo que durante buena parte de la carrera peleó por el último escalón del podio.

Quien parecía encaminado a quedarse con ese tercer puesto era Roberto Maín. En su regreso a la categoría, el piloto del Chevrolet 400 se mantuvo entre los principales protagonistas, pero la ilusión se apagó sobre el cierre: cuando transitaba la penúltima vuelta debió ingresar a boxes y se convirtió en el único abandono de una final que tuvo a Carlos Rey como dueño absoluto.

MAÍN PUSO ORDEN EN UNA FINAL DESCONTROLADAEl resultado de la primera final, adverso para algunos, ofrecía al mismo tiempo una revancha inmediata: la segunda competencia se ponía en marcha con la grilla invertida entre los clasificados, y esa oportunidad no tardó en desatar una carrera cargada de incidentes.

La largada entregó un triple golpe de escena en la curva 2. Richard Moris perdió estabilidad, su auto se movió y, apenas unos metros después, Roberto Maín recuperó la punta. Casi al mismo tiempo, en ese mismo sector, Cristian Reverdito y Yamil Bottani quedaron a medio trompo y terminaron transitando por el pasto.

En medio de la confusión, Nazareno Carreras, Eduardo Saíno y Rubén Ortíz se acomodaron detrás de Maín y Moris, mientras la carrera comenzaba a tomar temperatura.

Maín ya había mostrado sus intenciones en la final inaugural y, esta vez, no dejó pasar la oportunidad. Con un ritmo sólido y constante, empezó a establecer claras diferencias, favorecido también por la intensa disputa que sostenían Moris y Carreras a sus espaldas.

El duelo terminó jugando en contra de Carreras, quien hizo un trompo en el opuesto y quedó expuesto ante el pelotón que venía detrás. Aun así, consiguió regresar a la pista y sostener su posición.

Poco después, Saíno y Ortíz también visitaron el pasto y resignaron buena parte de sus posibilidades. Para entonces, Carlos Rey ya había avanzado hasta el cuarto lugar y comenzaba a poner en la mira a Carreras, con Bottani pegado a sus espaldas.

Pero la carrera todavía guardaba más acción. En esa misma vuelta, Carreras volvió a perder el control antes de salir del curvón. Nicolás Vera debió realizar una maniobra casi idéntica para evitar el impacto, situación que dejó a Rey en la tercera posición y a Bottani en la cuarta.

Cuando parecía que el líder del campeonato se encaminaba hacia otro podio, llegó un nuevo giro inesperado. En la penúltima vuelta, Rey hizo un trompo en el ingreso al opuesto y dejó el camino libre para que Reverdito escalara hasta el tercer lugar.

El piloto que había quedado retrasado en la largada completó así una notable recuperación y, en los últimos metros, consiguió reducir diferencias con Moris, aunque sin llegar a discutirle el segundo puesto antes de la bandera a cuadros.

Más atrás concluyeron Yamil Bottani, quinto; Nazareno Carreras, sexto; Rubén Ortíz, séptimo; y Nicolás Vera, octavo, aunque con dos vueltas menos.

Adelante de todos, sin embargo, no hubo discusión. Roberto Maín capitalizó la oportunidad, impuso su ritmo y concretó su mejor producción en el todavía breve recorrido dentro de la Clase B.

El actual protagonista del TC 4000 del Nuevo Car Show volvió así a saborear una victoria importante, como ya lo había hecho en la clase mayor aquel 3 de diciembre de 2023, durante la jornada precoronación. Esta vez, el escenario fue otro, pero la obra tuvo la misma firma: paciencia, velocidad y autoridad para quedarse con todo.

Con Farabello fortalecido en la Clase A y Carlos Rey consolidado al frente de la B, el TC del Litoral dejó encendida una definición que promete aumentar su temperatura en la próxima cita. El 25 y 26 de julio, Gualeguaychú volverá a reunirlos para un nuevo capítulo, con los líderes obligados a defender lo construido y rivales decididos a no concederles un solo metro.

 



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