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Buschiazzo y Lapido dieron el golpe; Broggi y Sánchez, la respuesta

Una para Matías Buschiazzo, por primera vez en la temporada, y otra para Nico Broggi, que volvió a visitar el lugar que mejor conoce. La Clase A de Citroën Competición repartió sus finales, pero dejó un denominador común: los dos principales protagonistas del campeonato volvieron a encontrarse adelante y ahora la pelea por la corona los tiene separados por 19 puntos. Resumimos así lo sucedido el último finde julio por la cuarta doble jornada del año de la categoría que sigue transitando camino con TCL y KAG.

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En la B también hubo estreno de ganador, primera vez de Fran Lapido con el 1 que luce esta temporada, antes que Duilio “Willy” Sánchez volviera a poner las cosas en su lugar, logrando el séptimo éxito en ocho presentaciones. La primera final comenzó con Buschiazzo escapándose en la punta, mientras detrás se armaba el movimiento. Lautaro Gallay, formando binomio con el propietario del auto, Emilio Burgos, y Matías Melideo se metieron entre los protagonistas y cruzaron armas con Broggi, que inicialmente tuvo que trabajar para abrirse camino.

Pero cuando la carrera llegó a su mitad, el líder del campeonato ya había dejado atrás aquella batalla y aparecía pegado a los escapes del auto del ex campeón.

Broggi fue por más y poco después llegó a la punta. Parecía tener encaminada otra victoria, pero todavía faltaba el último golpe.

Y fue de Buschiazzo: En la última vuelta, cuando cada metro empezaba a valer una carrera, encontró el hueco en la curva rápida del opuesto, recuperó el liderazgo y salió disparado hacia su primer triunfo de la temporada. Broggi no se entregó y le respiró en la nuca hasta la bandera a cuadros, pero esta vez la última palabra quedó en boca de Matías.

Aunque perdió contacto con los dos de adelante en los últimos tramos, Melideo rescató un valioso tercer puesto, después de conseguir desprenderse de Gallay. Thiago Delcausse, Claudio Moretti y Pupy López completaron el clasificador.

Si aquel P3 había sido un aviso, Melideo redobló la apuesta en la segunda final.

Esta vez no solamente estuvo cerca: también mandó. Se alternó en el liderazgo con Broggi protagonizando el duelo central de la carrera, mientras Gallay los observaba peligrosamente cerca hasta que el abandono, pasada la mitad del recorrido, lo dejó fuera de escena.

Broggi terminó imponiendo su ritmo para quedarse con la victoria y alcanzar su cuarto triunfo del año, ratificando por qué es el hombre a vencer en esta Clase A.

Buschiazzo heredó inicialmente el tercer lugar que había dejado Gallay y todavía guardaba algo más para el cierre. Avanzó otra posición sobre el final y completó un fin de semana de enorme cosecha: primero y segundo, nada menos, para saltar al puesto de escolta en el campeonato.

Melideo repitió el tercer escalón del podio, cerrando una doble jornada que dejó un mensaje bastante claro: está cada vez más cerca de volver a ganar.

Sin alcanzar el ritmo del trío de adelante, también fue para destacar el cuarto puesto de Pupy López, mientras que el campeón Thiago Delcausse apenas pudo rescatar la quinta colocación, condicionado por los problemas que lo acompañaron durante ambas finales.

Y cuando se apagaron los motores, llegó la lectura que empieza a pesar cada vez más.

Broggi no solamente volvió a ganar. Con cuatro victorias en la temporada, amplió su ventaja al frente del campeonato y ahora tiene 19 puntos sobre Buschiazzo, nuevo segundo, que desplazó a Delcausse, ganador de tres finales.

La Clase A repartió victorias, pero también acomodó sus piezas para lo que viene: Buschiazzo estrenó su casillero, Broggi volvió a golpear y el campeonato empieza a ponerlos frente a frente.

UNA PARA LAPIDO, OTRA PARA SÁNCHEZ Y 57 RAZONES PARA MIRAR AL PUNTEROQue Diulio “Willy” Sánchez no ganara fue, por sí solo, la gran noticia de la doble jornada de la Clase B de Citroën Competición. Después de dominar todo lo disputado hasta entonces, el líder finalmente encontró quien cortara su marcha perfecta: Fran Lapido, nada menos que el campeón, se quedó con la final correspondiente a la fecha 7.

Buena parte de las posibilidades de Sánchez se fueron apenas comenzó la carrera. A metros del ingreso al opuesto terminó transitando por el pasto y cayó en el clasificador, allanando el camino no solamente para Lapido sino también para Luciano Albornoz, que volvió a mostrarse como candidato al podio y se instaló segundo después de discutir esa posición con Ángel Landaburo durante los primeros tramos.

Pero el ingreso del auto de seguridad en las vueltas 3 y 4 borró diferencias y obligó a empezar prácticamente de cero. Y si alguien podía sacar provecho de semejante oportunidad, era justamente Sánchez.

Con el auto de Sergio Ferroni, titular de la unidad con quien conforma binomio, Willy inició la recuperación. Fue avanzando hasta llegar al tercer puesto, no sin antes mezclarse en una áspera discusión con Marcos Vera y Landaburo. En esa pelea, un leve toque de Sánchez mandó al pasto a este último, que había metido el auto sin que Willy advirtiera su presencia.

Landaburo pudo continuar y finalmente fue sexto, detrás de Walter Horst y por delante del bonaerense Ariel Martínez.

Adelante, Lapido nunca consiguió escaparse definitivamente, pero tampoco permitió que Albornoz encontrara una oportunidad clara para atacar. Sánchez se acercó sobre el cierre y los tres cruzaron la meta encerrados en menos de un segundo, con Vera también pegado al grupo.

El invicto había terminado.

Pero la respuesta no demoraría demasiado.La segunda final fue en ascenso de emociones, incidentes y golpes de escena prácticamente desde que se apagó el semáforo. Albornoz se puso de costado cerrando el curvón y terminó transitando por el pasto del interno, mientras Landaburo consiguió esquivarlo casi de milagro para quedar segundo.

Instantes después, prácticamente en el mismo sector, el auto de Ariel Martínez perdió la rueda trasera derecha después de un encontronazo con Horacio “El Fantasma” Echegoyen, cuya unidad sufrió idéntica consecuencia. Para ambos, carrera terminada.

Y todavía faltaba más.

En la vuelta siguiente, ya con auto de seguridad, Vera se fue afuera en el curvón y terminó contra el terraplén. En menos de dos vueltas, de los ocho autos que habían largado solamente quedaban cinco.

Cuando volvió la velocidad apareció lo mejor de la carrera.

Sánchez fue sobre Lapido y consiguió superarlo. El campeón respondió inmediatamente y recuperó el liderazgo, pero apenas pudo disfrutarlo durante algunos metros: Willy volvió al ataque en el mismo sector y otra vez encontró la contestación de Lapido.

Golpe por golpe. Maniobra por maniobra. Un auténtico duelo de titanes.

Más tarde desertó Albornoz, producto de un encontronazo con Landaburo cuando éste estaba en pleno trompo, aunque pudo continuar.

Quedaban solamente tres vueltas para resolver todo y allí Sánchez terminó haciendo pesar el ritmo sostenido de su auto, mientras el rendimiento de Lapido comenzaba a caer.

Willy se escapó hacia una nueva victoria y Walter Horst aprovechó la merma del campeón para superarlo y quedarse con una valiosa segunda colocación. Lapido completó el podio, mientras Landaburo fue clasificado cuarto pese a abandonar en la última vuelta.

Así, la doble jornada dejó una curiosa paradoja: Sánchez perdió el invicto, pero igualmente salió más líder que antes.

Cumplida ya la mitad del campeonato, amplió de 52 a 57 puntos la diferencia sobre Lapido. Una ventaja considerable para quien continúa marcando el rumbo de una Clase B que, más allá de lo deportivo, sigue sosteniéndose fundamentalmente por el entusiasmo de un reducido grupo de pilotos.

La expectativa está puesta en que puedan sumarse más protagonistas, aunque el contexto obliga a pensar esa recuperación más a mediano o largo plazo. Una realidad que no es exclusiva de la B y que también alcanza a su hermana mayor, la Clase A.

Lapido demostró que Sánchez podía perder. Willy respondió demostrando que, aun perdiendo el invicto, sigue siendo el piloto a bajar.



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