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Tres de primera (Velázquez, Caio Romero y Bottani) y uno que volvió a golpear, Roberto Maín

El mismo día, en el mismo escenario y separados apenas por algunas horas, Julio César Velázquez y Carlos “Caio” Romero ingresaron a la lista de ganadores de la Clase A del TC del Litoral. Con ellos ya son seis los vencedores diferentes en las ocho fechas disputadas, otra medida del equilibrio que atraviesa la divisional.

Y llegaron a la gloria desde extremos prácticamente opuestos en finales recortadas de 12 a 10 vueltas, por el atraso en la reprogramación que llegó hasta última hora de la tarde, con un intermedio final de sol a pleno. La llovizna de madrugada y primera hora de la mañana trastocó todo, disputándose todo el KAG primero (series y fnales) para después sí, con la pista seca ya en su totalidad, correrse las 8 finales de TCl y Citroen.

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Velázquez había quedado segundo en clasificación, a solamente ¡cinco milésimas! de Juan Manuel Farabello, único defensor de Ford. Romero, en cambio, comenzó el fin de semana desde el fondo: cortó una biela antes de poder salir a clasificar y quedó condenado al 14º lugar de partida para la primera final. La primera carrera comenzó a abrirle las puertas a Velázquez casi de inmediato. Farabello apenas recorrió algunos metros antes de arrojarse al pasto a la salida de boxes, dejando al ex KAG, Karting Entrerriano, Fórmula 3 Entrerriana y F2 Nacional al frente de un verdadero trencito infernal, integrado por Stefano Veronesi, Pablo Kohlmann, Yamil Dubs y Nicolás Piazza.

Kohlmann tenía ritmo y lo hizo valer. Fue superando rivales hasta quedarse con la punta, mientras detrás comenzaban los primeros sobresaltos: Andrés Kohlmann atravesó la pista descontrolado desde el interno de la curva 2, milagrosamente sin encontrar a nadie en su camino, y cayó del sexto al duodécimo lugar.

En la sexta vuelta apareció el auto de seguridad para retirar la máquina de Luis Romero. Poco antes de esa neutralización, sin embargo, Velázquez ya había recuperado el mando con una excelente maniobra sobre Pablo Kohlmann en la curva rápida ubicada detrás de boxes.

Quedaban apenas dos giros para resolverlo todo. El relanzamiento volvió a sacudir el clasificador. Piazza terminó en el pasto en el frenaje de la curva 2 y crecieron las acciones de Nicolás Albornoz, Caio Romero y Joaquín Veronesi, que reaparecía en la categoría.

Y todavía faltaba más. Dubs siguió de largo en la 2, Romero apareció cuarto y Albornoz quinto, antes de protagonizar ambos el último incidente de una carrera que prácticamente ya había dejado de serlo: con el innecesario llamado al auto de seguridad, cuando el pelotón transitaba la vuelta final. Albornoz no advirtió la neutralización y terminó impactando contra el auto de Romero, el mismo que horas después tendría su propia historia de gloria.

Adelante, Julio César Velázquez ya no soltó la oportunidad. Con motor sin brida y una unidad repasada completamente después de los problemas sufridos en la fecha anterior, se mantuvo firme hasta concretar su primera gran obra dentro del TC del Litoral. El festejo comenzó incluso antes de ver la bandera a cuadros, porque el auto de seguridad terminó bajando definitivamente el telón.

Detrás suyo, Pablo Kohlmann y Stefano Veronesi completaron el podio y aprovecharon el abandono de Farabello para descontarle terreno en el campeonato.Pero todavía quedaba otra historia.

La inversión de la grilla colocó a Yamil Dubs en la pole para la segunda final y a Farabello en el extremo opuesto. Caio Romero, todavía golpeado por aquel incidente del cierre, debía largar 12º.

Y desde allí empezó a construir una remontada monumental.

Con el Falcon Clase B de Moris en el externo de la 2, peligrosamente ubicado, y otros cinco autos diseminados en diferentes sectores, se corrieron tanto la final 2 de Citroën A como esta de TCL, dándole prioridad a la escases de tiempo, antes que la tarde se hiciera noche, por sobre la seguridad.

Dubs mandó en el primer giro y Andrés Kohlmann tomó brevemente el liderazgo al comenzar el segundo, hasta seguir de largo en el frenaje de la curva 2. Para entonces Romero ya había escalado hasta el sexto lugar y, apenas una vuelta más tarde, aparecía tercero, detrás del experimentado Eduardo Urcola.

Entonces llegó la hecatombe.

En el ingreso a la “ese”, a Piazza se le movió el auto bajo frenaje y terminó en trompo con todo el pelotón encima. Stefano Veronesi no pudo evitar el impacto, Pablo Kohlmann también giró por afuera y Farabello alcanzó a rozarlo intentando escapar del desastre.

Tres vueltas bajo banderas tricolores dejaron apenas cuatro para definirlo todo.

Dubs seguía adelante y Romero ya era segundo. Urcola, Albornoz y Velázquez completaban un top cinco comprimido, listo para explotar apenas se liberara nuevamente la pista.

Y explotó: Caio aceleró mejor en el relanzamiento y saltó directamente a la punta.

Velázquez también progresó hasta la cuarta colocación, mientras Andrés Kohlmann protagonizaba otra enorme recuperación: había quedado 13º después de su despiste y ya aparecía 6º cuando volvieron a correr.

Detrás del líder se formó un compacto enjambre con Dubs, Urcola, Albornoz y Velázquez, todos encerrados en pocos metros cuando comenzó la vuelta final.

Romero, en cambio, ya había conseguido despegarse.

Urcola logró superar a Dubs en ese último giro y aseguró el segundo puesto, pero adelante la historia estaba escrita.

La bandera a cuadros recibió a Carlos “Caio” Romero como ganador por primera vez en la Clase A del TC del Litoral.

Veinticuatro horas antes había estado literalmente en el fondo del fin de semana: motor roto, sin clasificación y condenado a largar desde atrás. Un día después estaba en la cresta de la ola.

Y no era cualquier apellido el que regresaba a lo más alto: en la categoría entrerriana de mayor antigüedad, transitando ya su 46ª temporada, Romero es sinónimo de historia: desde su padre Luis “Licho” Romero, nueve veces campeón, pasando por José Luis como piloto, Silvina acompañando como copiloto a su padre y Agustín (hijo de JL) continuando, aunque brevemente, la tradición familiar.

Esta vez le tocó a Caio escribir su propia página. Del motor roto al triunfo. Del fondo a la punta. Y de apellido ilustre a ganador con nombre propio.

CHEVROLET MANDÓ POR PARTIDA DOBLE: BOTTANI ESTRENÓ VICTORIA Y MAÍN VOLVIÓ A GOLPEAR

Con dos modelos distintos, pero bajo el mismo emblema, Chevrolet se hizo fuerte en la doble jornada de la Clase B del TC del Litoral disputada a fines de julio en Gualeguaychú. Yamil Bottani llevó a la victoria a la Chevy que alista el Tabaco Team y Roberto Maín hizo lo propio con el Chevrolet 400 del JF Racing, dos unidades preparadas precisamente en la ciudad anfitriona.La cosecha elevó a cinco el número de ganadores diferentes en la temporada. Bottani, bonaerense de Lima, se incorporó a esa nómina, mientras que Maín ratificó el salto que había dado en la fecha anterior, cuando festejó su estreno triunfal en la divisional.

El camino de Bottani comenzó a despejarse prácticamente desde la largada de la primera final.

El incidente entre Richard Moris y Juan Rey, con Ford y Chevrolet 400 respectivamente, alteró rápidamente el orden. Rey hacía su debut absoluto con la unidad que su padre, Carlos, había llevado tres veces a la victoria en el certamen.

Bottani apareció entonces segundo y fue directamente por Rubén Ortíz. La persecución duró hasta el comienzo de la cuarta vuelta, cuando aprovechó la recta principal para concretar el sobrepaso y pasar al frente.

Y de allí no se movió más.

Con antecedentes en TC Regional, TC Bonaerense y distintas categorías de karting, Bottani nunca consiguió escapar definitivamente, pero tampoco concedió una oportunidad clara. Ortíz permaneció amenazante detrás suyo, aunque tampoco podía concentrarse exclusivamente en atacar: Cristian Reverdito y Roberto Maín giraban muy cerca.

La pelea entre estos últimos terminó explotando en la vuelta final. En la curva que desemboca hacia el opuesto, ambos se fueron prácticamente a la par hacia el externo en una maniobra que después tendría consecuencias deportivas sobre el clasificador.

El movimiento abrió inesperadamente la puerta para que el rosarino Eduardo Segorich “pescara” el tercer puesto, mientras Sergio “Plumero” Sánchez completaba un interesante debut con el Chevrolet 400 que Luis Romero había utilizado en el Coronación 2025.

Adelante, Bottani ya tenía lo que había ido a buscar: primera victoria en la Clase B y quinto nombre distinto en subir a lo más alto durante una temporada que sigue repartiendo protagonistas.La segunda final proponía otra historia.

Con la inversión de la grilla, “Plumero” Sánchez heredaba la pole y Roberto Maín aparecía apenas siete metros detrás, segundo, dentro de esa formación en fila india que desde hace varias temporadas reemplazó a las tradicionales largadas de dos autos a la par.

Sánchez salió decidido a aprovechar la oportunidad. Aguantó todo el malón en la curva 2 y extendió la resistencia hasta completar prácticamente el primer giro, cuando Reverdito encontró el espacio y pasó a comandar la carrera.

Pero la ilusión de “Plumero” duró poco: enseguida debió abandonar.

Y casi inmediatamente llegó otro enorme golpe de escena.

Reverdito, que había quedado adelante, se fue a la tierra por el interno detrás de boxes y regresó a pista en la sexta colocación. La caída fue demasiado costosa: apenas lograría recuperar un puesto hasta la bandera a cuadros.

Por entonces también desaparecían de la pelea Juan Rey, con inconvenientes en la rueda delantera izquierda como consecuencia del incidente sufrido en la carrera anterior, Adrián Ciocci y Richard Moris.

Todo quedó servido para Maín. El piloto de María Grande tomó la punta y comenzó a construir diferencias, mientras detrás suyo Segorich, Ortíz y Bottani libraban su propia batalla.

Esa discusión cambió completamente durante la quinta vuelta. Bottani logró emerger en el segundo lugar y, con Ortíz todavía demasiado cerca, entendió rápidamente dónde estaba su negocio: más que lanzarse desesperadamente detrás de Maín, debía asegurar otro resultado fuerte.

Porque adelante el Chevrolet 400 del JF Racing ya parecía tener la carrera bajo control.

Solo quedaban algunos movimientos detrás. Segorich sufrió un despiste que lo retrasó detrás de Sebastián Marconi, aunque consiguió recuperarse, mientras Reverdito avanzó hasta la quinta colocación, inmediatamente por delante del piloto que reaparecía en la categoría.

Ni siquiera una falla que comenzó a hacerse evidente antes del ingreso a la curva 2 pudo alterar el desenlace. El Chevrolet 400 ex Predolini, la misma unidad con la que Carlos Morier fuera subcampeón del TC Pista Entrerriano, llevó a Roberto Maín a su segunda victoria en la Clase B.

De esta manera se convirtió en apenas el segundo piloto capaz de repetir triunfo durante la temporada y escaló hasta el sexto lugar del campeonato.

Carlos Rey todavía conserva una diferencia importante respecto al de María Grande, 6º a 50 puntos, aproximadamente el equivalente a dos fechas completas. Pero todavía quedaban ocho antes de bajar el telón, reducidas a seis por la reciente suspensión de las previstas para este 22 y 23 de agosto.

Y Maín, después de ganar dos de las últimas cuatro finales, acaba de dejar una advertencia: si todavía está lejos en los números, en la pista empezó a acercarse mucho más rápido.



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