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Fórmula Entrerriana: dos regresos y una llama que se niega a apagarse

Después de casi cuatro meses de silencio, la Fórmula Entrerriana intentará recuperar el pulso en Concepción del Uruguay. Dos regresos anunciados alimentan la expectativa de una doble jornada que, más allá de repartir puntos, tendrá el desafío de demostrar que todavía queda combustible para seguir adelante.

Sin aire suficiente para respirar desde junio, cuando la carrera de pilotos invitados quedó en el camino después de la final de titulares que ganó Emilio Villanova, la Fórmula Entrerriana se prepara para abandonar su prolongado estado de bandera roja.

El regreso será este fin de semana, nuevamente en el autódromo de Concepción del Uruguay, donde compartirá escenario y programación con las tres clases de Competición Especial Entrerriana, TC 850 Entrerriano y F3 Entrerriana.

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Y no será un retorno cualquiera. La categoría intentará recuperar parte del terreno perdido mediante una doble jornada que tendrá entrenamientos, clasificación y la final correspondiente a la quinta fecha el sábado, reservando para el domingo una nueva prueba clasificatoria y otra final.

Dos oportunidades de volver a acelerar. Y, fundamentalmente, de demostrar que todavía hay motivos para seguir haciéndolo.

Porque el gran interrogante seguirá estando en la cantidad de máquinas. Aunque no se espera un parque que permita tirar manteca al techo, dos presencias anunciadas aportan una cuota de expectativa a un panorama que lleva demasiado tiempo reclamando una reacción.Una de ellas tiene aroma a regreso largamente postergado: Heriberto Eichhorn, el piloto de General Racedo radicado en Crespo, volverá a la categoría después de una ausencia que se remonta a la etapa anterior de la Fórmula Entrerriana, concluida en 2019. Lo hará con un Crespi 25 (foto).La otra es Uriel Rodríguez (foto), que llegará con el envión de su reciente victoria en la final Junior del Karting Entrerriano disputada en La Paz, divisional cuyo campeonato lidera. Otro nombre que vuelve a subirse a un Fórmula cuando cada presencia vale mucho más que un simple número en la planilla de inscriptos.

En cuanto a los antecedentes de esta temporada, Roberto Mosser fue quien mejor aprovechó su desembarco. El Gallego debutó ganando en marzo y repitió en abril, antes de que Emilio Villanova consiguiera quebrar su dominio y se transformara en el segundo vencedor del año, para repetir en junio.

Todas las competencias tuvieron como escenario la única variante del autódromo uruguayense que utiliza la especialidad, otro síntoma de una categoría que necesita ampliar horizontes tanto dentro como fuera de la pista.

También estarán Román Kroh, campeón vigente que todavía no consiguió hacer valer el número 1 con una victoria y buscará enderezar un comienzo de temporada con el paso cambiado, y Benjamín Forclaz, otro de los encargados de sostener la actividad.

Así, la Fórmula Entrerriana volverá a ponerse en movimiento y encarará, prácticamente sin escalas, la recta final de su campeonato.

Pero el desafío más importante no estará en la bandera a cuadros. Estará mucho antes, en la propia grilla de partida.

Porque después de tantos meses de inactividad, volver a correr ya representa una noticia alentadora. Aunque tampoco conviene confundir el alivio de una reaparición con los síntomas de una recuperación.

La bandera roja puede guardarse. La verde volverá a flamear. Pero para que la Fórmula Entrerriana deje de correr contra su propia supervivencia, hará falta bastante más que pisar nuevamente el acelerador.



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