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Entre recargos, pulseadas y gloria: el 1 para Gogui Miraglio, el coronación para Cisneros

El TC 850 volvió a escribir una página de esas que no se borran. Con sello paranaense, con historia y con carácter. La temporada 2025 estiró una hegemonía que ya es leyenda: cinco títulos consecutivos para la capital entrerriana, una dinastía que se inició tras aquel campeonato del concordiense Luciano Sendros en 2018 y que encontró, una vez más, en Rodrigo Miraglio a su estandarte.

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El autódromo de Concepción del Uruguay fue escenario del acto final. Allí, donde el ruido de los 850 se mezcla con la tensión de las definiciones grandes, Miraglio volvió a calzarse la corona, confirmando que su nombre ya forma parte del ADN de la categoría. Pero el coronación no fue un trámite: fue una batalla de alto voltaje, con giros dramáticos y un ganador distinto, decidido a romper su propio maleficio.Alejandro Cisneros se llevó la final y, con ella, algo más que un triunfo. Cortó una racha de doce competencias sin victorias que se estiraba desde aquel sábado 24 de agosto de 2024, cuando había ganado en Paraná, en el inicio de una doble jornada. La espera terminó en el momento exacto, en la carrera que define todo, elevando el dramatismo de un cierre que tuvo ribetes inolvidables.

Con el calendario ajustado —de diez a nueve fechas— por la imposibilidad de disputar una cita en el tramo iniciado el 5 de octubre, tras el paso por Concordia con doble celebración de Miraglio, el TC 850 fue directo al coronación. Y allí, sin margen para el error, desembocaron los tres únicos candidatos al título: Miraglio, Fabio Todone y Cisneros. Tres nombres, tres estilos y un mismo objetivo, concentrados en la Copa de Oro, ese minitorneo final que separa a los buenos de los campeones.

Desde el arranque, el libreto fue claro: no habría cuarto en discordia. Miraglio había marcado territorio en la clasificación y en la primera serie; Todone respondió quedándose con la segunda. Pero la ansiedad, esa vieja enemiga de las definiciones, pasó factura. En la largada de la final, Miraglio y Todone pagaron caro y cargaron con cinco segundos de recargo que condicionaron toda la carrera.

En pista, la pelea fue feroz. Se turnaron el liderazgo, se estudiaron, se atacaron. Pero en los registros, Alejandro Cisneros mandó de punta a punta sobre el trazado N° 3 del autódromo uruguayense, de 3.120 metros, dominando sectores, administrando ritmo y manejando como si el peso de los recargos no existiera. Fue un ejercicio de temple y determinación, propio de quien sabe que esa era su oportunidad.

Sin respiro, el trío fue marcando diferencias que los despegaron del resto. Y para Miraglio y Todone, la ausencia del auto de seguridad fue clave: cualquier neutralización habría sido oxígeno puro para los planes de Cisneros, decidido a no resignar ni una décima.

Detrás de ellos, la final también ofrecía su propio capítulo épico. La lucha por la cuarta posición fue una carrera dentro de la carrera, y quedó en manos de Martín Miraglio, quien doblegó a Maxi Turano y Pablo Morales en un duelo tan áspero como sostenido.

Más atrás, otro tridente animó la discusión por el séptimo lugar. Allí apareció la jerarquía del tricampeón de SP 1000 Nueva Generación, Martín Aldas, que en su regreso al TC 850 se impuso sobre Rafa Naibert y Gabriel Schneider —ambos también con pasado en esa divisional—, para adjudicarse la Copa de Plata, mientras Maxi Lozano completaba el top 10 entre los 19 protagonistas de la última función del año.

Y si de finales se trata, el epílogo fue tan simbólico como contundente. Dejando de lado relojes y estadísticas, los últimos metros resumieron toda la carrera: en los primeros compases mandó Fabio Todone; desde la curva 2 hasta el ingreso a la recta principal, Alejandro Cisneros; y en el remate hacia la bandera a cuadros, Rodrigo Miraglio. Una postal perfecta de una definición que tuvo tres actores de primera y un solo campeón.

Rodrigo Miraglio retuvo el “1” tras otra campaña a la altura de los grandes, con cuatro victorias consecutivas —dos en la etapa regular y dos en la Copa de Oro—, construyendo un título con autoridad y constancia. Alejandro Cisneros se llevó el triunfo del coronación, el que cerró una larga sequía y quedará grabado como uno de los más emotivos de su campaña. Y Fabio Todone, en su primera temporada completa, demostró estar a tono con los mejores.

Así, con un cierre a pura intensidad, el TC 850 bajó el telón de su 40ª temporada. Lo hizo con un parque sólido, que promedió más de 20 autos por fecha, y con espectáculos que evocan, cada vez con más fuerza, aquellas épocas doradas en las que los motores 850 escribieron algunas de las páginas más gloriosas del automovilismo entrerriano.    



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