La lluvia amenazaba con quedarse con el domingo, pero Citroën Competición le ganó de mano al pronóstico y concentró toda su artillería en la tarde del sábado 24 de setiembre. La doble jornada dejó dos realidades: Nicolás Broggi cada vez más dueño de la Clase A y el binomio Diulio “Willy” Sánchez-Sergio Ferroni defendiendo con éxito la cima de la B, aunque Luciano Albornoz también encontró su momento de gloria para festejar por primera vez desde lo más alto del podio.
El cielo amenazaba, el calendario apuraba y no había demasiado margen para especular. Citroën Competición decidió acelerar antes de que llegara el agua y terminó resolviendo en una sola tarde dos tercios de lo que estaba previsto para todo el fin de semana.
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Y mientras algunos encontraron motivos para celebrar, otros se fueron con las manos vacías y la sensación de que la revancha deberá esperar.
ANTES DEL DILUVIO, BROGGI DESATÓ SU PROPIA TORMENTA
Matías Buschiazzo, Nico Vera y Matías Melideo.
En la Clase A, Nicolás Broggi volvió a demostrar que no está dispuesto a regalar absolutamente nada. Se llevó las dos finales, elevó a seis su cosecha de victorias en diez presentaciones y transformó una ventaja importante en una diferencia que empieza a pesar tanto en los números como en la cabeza de sus perseguidores.
Llegó con 21 puntos de ventaja y se marchó con 37. Dieciséis unidades más de aire para un líder que, lejos de administrar, sigue atacando.
La divisional reunió a sus siete protagonistas habituales, sumando el regreso del ex bicampeón Lisandro González Barral, que apenas pudo girar y vio frustrado su retorno, y el estreno de Matías Castelli, incorporando un nombre nuevo a una categoría que necesita ampliar su parque.
Los dos podios terminaron siendo un calco. Broggi arriba de todos, Matías Buschiazzo segundo y Matías Melideo tercero. Sin embargo, detrás de esa repetición hubo discusiones sobre el asfalto, maniobras que levantaron temperatura y hasta un reclamo que llegó al comisario deportivo. El resultado, de todos modos, permaneció inalterable.
Buschiazzo, otro que sabe cuánto pesa llevar el número 1, volvió a mostrarse como uno de los principales adversarios del líder, mientras Melideo sostuvo su protagonismo para completar ambas fotografías del podio.
La previa también había dejado una ausencia: Marcos Melchiori cambió momentáneamente el Citroën por un kart y alcanzó a quedarse con la clasificación de 110 Mayores del KAG, antes de que la suspensión de la actividad pusiera punto final a sus aspiraciones.
Tampoco hubo revancha para el campeón Thiago Delcausse, que abandonó la primera final y ya no pudo disputar la segunda.
Detrás del trío principal, la lucha tuvo sus propios protagonistas. Lautaro Gallay, al volante del auto de Emilio Burgos, se quedó con el cuarto puesto en la final de la fecha 9, soportando la presión de Ángel “Pupy” López y con el debutante Matías Castelli también metido en una pelea de diferencias mínimas.
Pero Pupy López todavía tenía algo más para mostrar.
En la segunda final se acercó al podio y terminó cuarto, firmando su mejor actuación en la especialidad después de imponerse en un duelo particular con Moretti. No hubo trofeo, pero sí una actuación que vale como advertencia para lo que viene.
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FERRONI VOLVIÓ INTACTO; ALBORNOZ DEJÓ DE AMENAZAR PARA GANAR
Luciano Albornoz, Sergio Ferroni y Angel Landaburo.
La Clase B de Citroën Competición encontró en su quinta presentación del año el mejor parque de la temporada, con diez máquinas y una doble jornada que tuvo de todo: el regreso ganador de Sergio Ferroni después de una intervención quirúrgica, la primera gran alegría de Luciano Albornoz y un campeonato que, pese a los nuevos protagonistas, sigue teniendo dos nombres firmemente instalados en la cima: Diulio “Willy” Sánchez y el propio Ferroni.
Diez máquinas. Una cifra que, sin ser extraordinaria, representó el mejor registro de la temporada para una Clase B necesitada de recuperar protagonistas y que, esta vez, respondió con una tarde de carreras, polémicas y emociones.
El primer golpe lo dio alguien que llevaba demasiado tiempo esperando volver a ponerse el casco.
Sergio Ferroni regresaba después de una intervención quirúrgica cuya recuperación se había extendido más de lo previsto. Pero el tiempo lejos de las pistas no pareció haberle quitado ni memoria ni velocidad. Se reencontró con el volante del auto que comparte con Diulio “Willy” Sánchez y volvió a hacer lo que esa máquina convirtió casi en costumbre: ganar.
No hubo sorpresas en el nombre del auto vencedor. Era el mismo que había conquistado siete de las ocho finales anteriores. Cambió el piloto, pero no cambió el dueño de la bandera a cuadros.
Eso sí, Ferroni debió trabajar para sostener semejante dominio.
Luciano Albornoz volvía a demostrar que estaba cada vez más cerca de dar el gran golpe, mientras Ángel Landaburo también se sumó a una persecución que no concedió demasiados respiros. Los tres terminaron ocupando el podio de la primera final, aunque el resultado apenas anticipaba lo que vendría después.
Más atrás arribaron Walter Horst, Horacio Etchegoyen, Ariel Martínez y Franco Lapido, este último después de una carrera que terminó anticipadamente por una maniobra de Marcos Vera. Aunque Vera había cruzado cuarto la meta, fue excluido por el incidente que perjudicó a Lapido.
Luciano Albornoz y Marcos Vera, 1-2 de la final 10 del año.
Pero la tarde todavía guardaba su capítulo más emocionante. Y esta vez el protagonista no sería el dueño habitual de las victorias.
Porque en la final correspondiente a la décima fecha, Luciano Albornoz dejó de ser aquel que amenazaba, perseguía y esperaba su oportunidad.
Esta vez fue el que llegó primero.
Después de tantas aproximaciones, el piloto consiguió la victoria más importante de su campaña en la divisional, resistiendo la presión de Franco Lapido, que lo siguió de cerca y llegó inmediatamente detrás suyo en pista.
Sin embargo, la bandera a cuadros no significó el cierre definitivo de la historia.
Lapido recibió una reubicación detrás de Willy Sánchez, que había tomado el volante para la segunda competencia y logró recuperarse parcialmente del incidente que lo retrasó en la largada.
Y allí apareció una de esas ironías que el automovilismo suele escribir sin pedir permiso: Marcos Vera, excluido de la primera final por la maniobra que perjudicó precisamente a Lapido, resultó beneficiado por la resolución posterior y terminó heredando el segundo puesto.
Albornoz festejaba su primera victoria. Vera encontraba un podio que parecía lejano. Y Sánchez, aun sin ganar, seguía sumando para un campeonato que cada vez mira desde más arriba.
La jornada también marcó el regreso del ex bicampeón Maxi Pérez, quinto en el clasificador, por delante de Walter Horst, Ángel Landaburo, Ariel Martínez y Horacio Etchegoyen, mientras Monnin fue el único que no consiguió completar la segunda final.
Pero si las carreras dejaron emociones, los números del campeonato volvieron a mostrar una realidad difícil de disimular.
Sánchez-Ferroni no solamente siguen mandando: ahora tienen 74 puntos de ventaja.
Y hasta cambió el nombre del perseguidor. Franco Lapido, que llegaba como escolta a 57 unidades, cedió ese lugar ante el avance de Luciano Albornoz, convertido en el nuevo segundo del certamen.
La distancia es incluso mayor que la existente entre los dos primeros de la Clase A. Una muestra del dominio que el binomio viene construyendo desde el comienzo de la temporada, con una contundencia que ni siquiera la ausencia temporal de Ferroni consiguió interrumpir.
Siete victorias en ocho carreras habían construido el imperio. La novena llegó con Ferroni de regreso. Pero la décima encontró a Albornoz decidido a demostrar que también había lugar para otro nombre en lo más alto.
Y quizá allí esté la mejor noticia de esta doble jornada.
Porque mientras Sánchez y Ferroni siguen acumulando puntos y agrandando su ventaja, Albornoz consiguió romper la monotonía de las victorias ajenas y demostrar que el dominio puede discutirse, cosa que hasta aquí únicamente había hecho Lapido en una oportunidad ..
El campeonato parece tener dueños. Pero la bandera a cuadros, como quedó demostrado, todavía no tiene exclusividad.
Fue una tarde que repartió festejos, pero que también dejó diferencias cada vez más marcadas en la pelea por las coronas.
Y ahora, lo que viene promete todavía más intensidad.
Porque Broggi llegó con 21 puntos de ventaja y se fue con 37. Porque Sánchez-Ferroni siguen defendiendo la cima. Y porque todavía quedan seis finales para escribir el desenlace de los dos campeonatos.
La próxima escala será especialmente exigente: una triple jornada prevista para este 17 y 18 de octubre, antes de otra cita de similares características en noviembre.
Seis banderas a cuadros. Seis oportunidades para atacar, resistir o intentar lo que hoy parece difícil.
Broggi tiene cada vez más cerca la corona, pero todavía no puede probársela. Sánchez-Ferroni mantienen el mando, aunque Albornoz acaba de demostrar que también quiere escribir su nombre en las páginas más importantes.
En Citroën Competición, el agua apagó el programa. Lo que no consiguió fue apagar la pelea. Y ahora que el campeonato entra en su recta decisiva, cada punto empieza a valer mucho más que una simple posición.
