La Clase 2 de Competición Especial Entrerriana arrancó con todo. Parque para ilusionarse, un vuelco que sacudió la final y un cierre feroz. Gabriel González leyó mejor que nadie el relanzamiento, metió el golpe y se quedó con una victoria brava en una carrera que terminó al rojo vivo. Fue en medio de la jornada que compartió con las Clases 1 y 3, Fórmula Entrerriana y F3 Entrerriana.
La Clase 2 arrancó filosa. Con ruido. Con tensión. Con una final que no aflojó nunca.
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saciones dejó el comienzo de su tercera temporada. Por el parque, que muestra señales claras de crecimiento. Pero sobre todo por la pista. Porque respondió como responden las categorías que prometen pelea de verdad: con una final caliente, cambiante y de cierre salvaje.
Y ahí, cuando hubo que dar el golpe, Gabriel González no dudó.
El santafesino afincado en Pronunciamiento esperó su momento. Lo vio. Fue. Y la sacó. Segunda victoria en la categoría. Segunda marca fuerte. Segunda vez arriba en tres presentaciones, pero esta tuvo un gusto especial: con otro auto y con el desenlace abierto hasta el final.
En la previa, el patrón había sido Alan Natero. El de Colonia Las Achiras mandó con autoridad entre los 13 Fiat Uno que le dieron forma a la divisional. Del otro lado, el único Fiat 147 en pista: el de Máximo Otazu. Y justamente ahí apareció uno de los sacudones del domingo.
Otazu venía en plena discusión con Rodolfo Arraigada. Salían de la curva 1. Se tocaron los márgenes del riesgo. Y el 147 terminó dando un vuelco espectacular, para terminar colgado en las gomas de contención. Impactante. Duro de ver. Por suerte, sin consecuencias físicas para el joven piloto. A partir de esa maniobra, el piloto del auto celeste fue excluido.
Y la carrera cambió de golpe. El auto de seguridad borró todo. Las diferencias. El aire. La tranquilidad que Natero había sabido construir adelante. Lo que parecía encaminado, dejó de estarlo. Lo que parecía controlado, se desarmó.
Y González lo olió enseguida. Natero relanzó bien. Pero duró poco la calma. Saliendo de la curva 2 ya tenía a González pegado. Encima. Asfixiándolo. El santafesino hizo mejor la trepada hacia la opuesta, llegó mejor parado y metió la maniobra que valió medio triunfo. Ahí pasó al frente. Ahí clavó el golpe. Ahí empezó a escribir la victoria.
Pero atrás venía otra bomba. Porque tampoco estaba todo dicho para Santiago Sánchez y Julio Villa. El ex KAG, debutante absoluto en autos, se tiró con decisión. Villa, que había largado 12º, venía en modo remontada. Y en los últimos metros pasó de todo. En la última curva, uno por adentro y otro por afuera, dejaron atrás a Natero y le dieron un giro brutal al podio.
Así, en un pestañeo, cambió todo: González arriba. Sánchez segundo. Villa tercero.
FINALES
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LA PALABRA DEL GANADOR
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Natero, que había sido referencia durante gran parte del fin de semana, se quedó sin podio justo al final. Ahí donde más duele. Ahí donde una carrera puede pasar de redonda a amarga en dos curvas.
El auto de seguridad también le pegó duro a Lisandro Benítez. El debutante, hermano del campeón de la Clase 3, había construido una carrera muy interesante. Pero no tuvo margen. Apenas una vuelta a velocidad real fue demasiado poco para descontar los cinco segundos de recargo por haberse ubicado fuera del cajón. Todo había sido autorizado: salió tarde de boxes y fue al final de la grilla, 14º en vez de 6º. O sea, lejos de sacar provecho, regaló terreno. Igual, la sanción lo empujó para atrás. Del quinto puesto cayó al décimo.
Ese castigo terminó beneficiando a Franco Oyarbide, Jony Olivieri, Luciano Lung, Luciano Dal Bo y Germán Zapata, en otro capítulo de una final que no dejó nada quieto.
Así fue el primer round de la Clase 2. Sin anestesia. Sin respiro. Con un vuelco que heló la sangre, un relanzamiento que cambió el dueño de la carrera y una última curva que hizo volar el podio por el aire. Y cuando llegó la hora de apretar los dientes, Gabriel González no parpadeó. Fue al frente. Metió el golpe. Y cruzó primero en una apertura que no avisó: directamente salió a repartir trompadas.
