Competición Especial Entrerriana abrió el año con tres finales calientes, cambiantes y resueltas en los últimos metros. Marco Risso, Gabriel González y Sebastián Elola terminaron festejando en las clases 1, 2 y 3, en una jornada atravesada por neutralizaciones, maniobras al filo y un cierre explosivo.
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Arrancó a todo golpe. De escena, de carrera y en los metros decisivos. Así se puso en marcha la 29ª temporada de Competición Especial Entrerriana, con tres finales que tuvieron un rasgo en común: cambios sustanciales en los metros definitorios.
Mariano Marozzini, Marco Risso y Nico Galvarini.
La Clase 1 de Competición Especial Entrerriana abrió la 29ª temporada con una final explosiva, cargada de roces, neutralizaciones, trompos y un cierre brutal. Marco Risso apareció entero en el momento límite, resistió la presión y se quedó con una victoria enorme en un domingo donde pasó de todo.
FINALES
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Arrancó a todo golpe. Golpe de escena, golpe de carrera y golpe anímico para una Clase 1 que abrió la 29ª temporada de Competición Especial Entrerriana con una final incendiada, cambiante y resuelta en el filo de los últimos metros. Y en medio de ese vendaval de roces, despistes, trompos y autos cruzados, el que terminó pegando más fuerte fue Marco Risso.
El correntino estuvo metido toda la carrera en la pelea grande. No especuló, no se escondió y bancó el desgaste de una final áspera, de esas que no regalan ni media curva. Se pasó buena parte de la competencia marcando el camino y, cuando llegó la hora de poner todo sobre la mesa, no tembló. Aguantó, empujó y se llevó una victoria con peso propio, enorme por la forma y también por el contexto.
No fue un triunfo más. Fue apenas en su séptima presentación en de la categoría, donde había debutado con un quinto puesto el 4 de mayo de 2025, por la tercera fecha. Y como si eso fuera poco, se transformó en el primer piloto de la “República de Corrientes” en ganar en Competición Especial Entrerriana. Historia pura, pero escrita a los golpes.
La final fue un hervidero. Disputadísima, tensa, al límite por momentos y con la sensación permanente de que podía pasar cualquier cosa. Y pasó. Hubo dos neutralizaciones que rompieron el ritmo, apretaron el corazón de todos y dejaron la definición servida para un último mazazo a velocidad plena. Primero cayó el auto de seguridad por el despiste del “Pato” Patricio Lambert, cuando se abría la vuelta 10. Y después, apenas relanzada la carrera, volvía a meterse el AS por el despiste de Esteban González y los trompos de Pablo Di Santo y Brisa Ramos, que regresaba para disputar apenas su segunda participación.
Con los 14 giros cumplidos bajo neutralización, hubo que sumar una vuelta más. Una sola. Una vuelta final para resolverlo a fierro limpio, sin margen de error, con todos jugándose lo que tenían y lo que no. Y ahí Risso no dejó dudas. Se mantuvo firme adelante, bancó la parada y cruzó primero para desatar el festejo grande. Detrás suyo, Mariano Marozzini también cerró un carrerón para ser segundo, en otro capítulo fuerte entre dos nombres que arrastraban memoria pesada desde aquella serie de la coronación 2025 que le había achicado al del Renault Gordini las chances de pelear el campeonato.
LA PALABRA DEL GANADOR
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Pero el bombazo de la carrera estaba guardado para el cierre de la recta opuesta. Ahí explotó todo. En plena batalla por el tercer escalón del podio, Guille Suárez se tiró por adentro, se aplaudió con el auto de Herbel y en esa misma volteada quedó también enganchado Fernando Elola, el ex campeón que volvía tras un año de ausencia, ahora con un auto del García Competición. Un sacudón de esos que cambian una carrera en un segundo, como se puede observar parcialmente en las fotos.
Y el que apareció para sacar tajada de ese desparramo fue Nico Galvarini. Venía ahí nomás, prendido, atento, listo para cazar lo que dejara la refriega. Zafó del incidente y pasó de estar sexto a treparse al tercer puesto en un pestañeo. Tremendo lo suyo. Porque su domingo había arrancado torcido: el sábado clasificó 2º, en la serie fue al trompo (fotos) que lo hicieron caer al 8º lugar y eso lo obligó a largar 15º la final. Desde ahí construyó una remontada feroz, de las que valen doble. Y la hizo con el auto “viejo”, mientras espera tener lista para la próxima la unidad nueva, ahora con algo más de margen por la postergación.
Detrás del podio también hubo premio para los que supieron sobrevivir al caos. Martín Solari cerró cuarto, Ricardo Droqui fue quinto y además el mejor entre los Seniors. Más atrás completaron la zona de puntos Jorge Lambert, Diego Saipert, Oscar Elola, Ariel Montañana y el propio Herbel, que al menos rescató algo después de haber sido uno de los grandes animadores del fin de semana, tras quedarse con la clasificación y la primera serie. Desconocido el campeón Nico Barreto, que llegó 11°, delante de Armando Cleppe y Pablo De Santo, quien cerró el grupo de los 13 que completó el recorrido. Con auto de Alfredo Mosser, a la espera de estrenar auto, gran debut de Franco Cecchini, aunque le faltaron unos metros para recibir la bandera a cuadros. El otro debutante de la fecha fue el nogoyaense Eduardo Recalde, que sí recibió esa bandera.
Así arrancó la Clase 1: sin respiro, sin tregua y con los dientes apretados hasta la bandera a cuadros. La 29ª temporada no levantó el telón: lo reventó de un mazazo. Y en medio del caos, del humo y de los fierros calientes, Marco Risso metió un triunfo de esos que no se olvidan fácil. Porque cuando todo explotó, el correntino no se cayó: pegó primero, pegó fuerte y dejó su huella en una apertura que ya quedó marcada a fuego.
