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JM Farabello y Luciano Fiorotto: pasado, presente y futuro para un cierre inolvidable de TC del Litoral

Cuando la 45ª temporada de TC del Litoral bajó su telón, lo hizo como saben hacerlo las grandes historias: con apellidos que pesan, definiciones cargadas de tensión y protagonistas a la altura de la leyenda. La doble jornada final reunió pasado y presente en una misma postal. El múltiple campeón y referencia eterna de la categoría, Juan Manuel Farabello, firmó un cierre perfecto al quedarse con la previa y el Coronación, mientras Luciano Fiorotto ponía el broche de oro a un año consagratorio al recibirse campeón 2025 de la Clase A en su temporada debut. Una postal inmejorable para para un campeonato extraordinario que terminó con 18 máquinas.

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La primera final arrancó con el dramatismo que exige una definición: el despiste de Joaquín Pasquale obligó al ingreso del auto de seguridad y congeló las acciones. La fortuna volvió a jugar su carta más cruel con el abandono del bonaerense de Baradero, que reducía sensiblemente sus chances de discutirle el título a Fiorotto.Autos en fila india, motores contenidos y miradas clavadas a la espera que al AS apague las luces. Cuando llegó el relanzamiento, Farabello hizo valer su jerarquía desde la pole, escoltado por Pablo Kohlmann y Nicolás Piazza. En ese mismo instante, Piazza saltó al segundo lugar y el suspenso se encendió.

La carrera parecía encaminarse, hasta que el destino volvió a meter la cola. En el décimo giro, de los doce pactados, pasó en cuestión de metros de la punta al retraso tras otro despiste, despejándole el camino a un Farabello que olió sangre y no perdonó. Kohlmann le presentó batalla hasta la bandera a cuadros, pero el múltiple campeón sostuvo el ritmo y sentenció la victoria.Mientras adelante se escribía ese capítulo, más atrás Ariel Delgado y Luciano Fiorotto giraban con inteligencia quirúrgica, cuidando el auto y el campeonato. Ambos ratificaron sus posiciones en la meta, en una final con escasas variantes, que se completó con Andrés Kohlmann, Nico Albornoz, Juan Pablo Dalcol, Joaquín Casagrande, Nicolás y Mariano Piazza, Luis Romero, Stefano Veronesi, Marcos Mosto y Ayrton Mogni.

Para el Coronación no hubo inversión de grilla, rompiendo una racha de cinco fechas. Farabello largó desde adelante frente a un parque imponente de 16 autos, y desde ese lugar tomó el control absoluto de la escena. Con el auto que mejores resultados le dio en la temporada —uno de los cuatro que utilizó en el año—, manejó los tiempos, el ritmo y la presión, para cerrar una doble jornada perfecta. Otra vez Pablo Kohlmann fue su escolta; autor del récord de vuelta, no pudo seguirle el paso al líder, pero aseguró el segundo puesto y los honores del “1” que lució por última vez.Detrás, Joaquín Pasquale se redimió del golpe inicial y regresó al podio, aunque no le alcanzó para frenar lo inevitable. Luciano Fiorotto selló su consagración llegando por detrás de Ariel Delgado, cuarto en otra actuación de alto nivel. Nico Piazza, cuando parecía tener el podio asegurado, sufrió inconvenientes en los metros finales y quedó fuera del terceto de punta.

Joaquín Casagrande llegó a ser cuarto y terminó séptimo, cerrando con nota alta su primera temporada en la categoría, superando por escaso margen a Andrés Kohlmann. Luego se ordenaron Mogni, Carlos Romero y Mariano Piazza.

Así se cerró uno de los mejores campeonatos de la Clase A de TC del Litoral de los últimos tiempos. Un parque que jamás bajó de 16 máquinas, un nivel conductivo y mecánico sobresaliente y finales vibrantes fueron la marca registrada de un año que quedará en la memoria.

Regular como un metrónomo, efectivo cuando el título lo exigía y con la mejor cosecha de puntos del campeonato, Luciano Fiorotto se calzó la corona en su temporada debut. Respaldado por un conjunto mecánico confiable y veloz, trabajado por el equipo familiar (con su hermano Martín, ex campeón, a la cabeza) y sus colaboradores, construyó el campeonato desde abajo, con trabajo silencioso y convicción. En una Clase A que volvió a brillar, Luciano Fiorotto escribió su nombre donde empiezan las historias grandes.     



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