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El que pega último pega mejor: Lapido campeón

Con un parque acorde al que la categoría suele ofrecer, la Clase B de Citroën Competición despidió su tercera temporada, la que terminó de consagrar a Fran Lapido como campeón 2025, graduándolo en lo más alto de la joven pero intensa historia de la divisional.

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El telón del año tuvo protagonistas bien definidos. Sergio Ferroni, primer campeón que tuvo la Clase B, se quedó con el precoronación, mientras que Lapido respondió ganando el Gran Premio Coronación, resultado que lo terminó de depositar en el sitial más alto del campeonato.

La primera final fue un auténtico cara a cara por el poder. Ferroni, segundo en el certamen al llegar a la doble jornada, había marcado el pulso desde la clasificación, pero Lapido, líder del torneo, no tardó en mostrar sus cartas: apenas una vuelta le alcanzó para superarlo en la curva 1, antes del retome hacia el opuesto.

La carrera se neutralizó temprano por el despiste de Marcos Vera, pero antes de la calma ya se destacaba una remontada notable: Maxi Pérez, largando noveno y penúltimo tras no clasificar el sábado, se filtraba hasta el tercer puesto, dejando atrás a Luciano Albornoz y Maxi Landaburo.El relanzamiento fue el inicio del segundo acto. Ferroni (123) recuperó la punta exactamente donde la había perdido, reeditando el duelo con Lapido en un intercambio de sobrepasos que mantuvo al público en vilo. El abandono de Albornoz y los problemas de Pérez limpiaron el panorama, pero no bajaron la intensidad: Lapido volvió a liderar en el ingreso al opuesto, aunque Ferroni respondió en la recta principal, decidido a no soltar el mando.

Así llegaron a la última vuelta, sin más cambios al frente, decretando la victoria de Sergio Ferroni, resultado que lo mantenía con vida en la pelea por el campeonato. Detrás, Landaburo se afirmaba tercero, seguido por Walter Horst, dejando quinto a un complicado Pérez y sexto al bonaerense Ariel Martínez.

La previa de la última final era tan simple como dramática: solo dos puntos separaban a Lapido de Ferroni. Quien terminara adelante, sería campeón.

Lapido entendió el momento. Aprovechó la pole, tomó la punta desde la largada y construyó una carrera de resistencia mental, sosteniendo el liderazgo hasta la bandera a cuadros que lo consagró como el tercer campeón en la historia de la Clase B de Citroën Competición.En la pelea se metió Luciano Albornoz, que siguió bien de cerca a los punteros hasta el retraso de Ferroni. El ahora campeón sintió la respiración en la nuca del ex monarca, que llegó incluso a meterle el auto en el momento de mayor tensión, con roce incluido que derivó en un apercibimiento para quien terminaría siendo el ganador.

También fue intensa la lucha por la cuarta colocación, que pasó por distintos nombres: Landaburo, Horst, Vera y Pérez, quien terminaría tercero tras el retraso de Ferroni, producto de un semitrompo en el ingreso al opuesto.

La final dejó, además, una cuota de confusión: Albornoz, segundo en pista, fue recargado sin explicación oficial y clasificado , con una vuelta menos que nunca perdió. La contradicción se profundiza al observar el puntaje final del campeonato, donde figura efectivamente como .

Más allá de las polémicas, el título quedó en manos de Fran Lapido, producto del KAG, que construyó el campeonato con bases sólidas, principalmente a fuerza de regularidad y protagonismo: 4 victorias, 5 segundos puestos y ningún tercer lugar. Así fue levantando, carrera a carrera, ese edificio llamado campeón, para meterse de lleno en la historia grande de una joven Clase B, pero que ya sabe de definiciones intensas.  



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