La novena temporada de esta segunda era de la Clase B de TC del Litoral no tuvo un arranque sencillo. Costó, y mucho, reunir un parque que hiciera justicia a la historia. Pero del otro lado del río, la categoría ónencontró su envi y terminó trepando hasta un techo de 13 autos, escenario ideal para que volviera a brillar —por quinta y sexta vez consecutiva— la Chevy blanca de Patricio “Pato” López. Empachado de éxitos, sí, pero lejos de saciarse: la cura llegó en forma de un nuevo título, el de campeón.
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El fin de semana del precoronación presentó la grilla más nutrida del año y, al frente, como una postal repetida, estaba el Pato con la Chevy que venía de ganar las cuatro finales anteriores. Y allí se mantuvo durante los 12 giros, firme, dominante, aunque no exento de amenazas. La primera fue la de Santiago Pasquale, que lo sucedió hasta mitad de carrera, antes de penar con un semitrompo y luego con problemas mecánicos que lo retrasaron hasta el 8º puesto, posición desde la que sería excluido por no ingresar a parque cerrado, aunque sí llegando herido su auto a boxes.
Ese panorama permitió que heredara el segundo lugar Sebastián Almada. El piloto de Baso —segundo ganador del año— sostuvo la posición hasta la bandera a cuadros sin sobresaltos, mientras seguía de cerca cada movimiento del líder. En un par de ocasiones, especialmente al inicio del opuesto, le mostró la trompa de la Chevy, pero López tenía todo bajo control.
Desde más atrás, la carrera ofrecía su propia trama. Carlos Rey, que había largado 5º, capitalizó el retraso de Pasquale y la deserción de Luis Romero —que ese mismo fin de semana se subió al 400 que supo correr en TC Pista— para llevar al 400 ex Julián Carmody hasta la tercera colocación. Sin embargo, la Técnica lo dejó sin podio, lugar que heredó Nazareno Carreras (Ford), protagonista de una gran remontada tras largar 8º.
Kevin Alcaraz, con el Torino, terminó 7º detrás de Sebastián Marconi, Adrián Ciocci y Richard Moris, y por delante de Ignacio Cabrera, el otro uruguayo que se incorporó en la doble jornada anterior con el Ford de Tabaco Vera, el mismo que en esta temporada antes condujeron Cristian Zanandrea y Adrián Waisten.
Con ese resultado, López había hecho su parte: la definición se estiraba hasta la tarde del domingo 23 de noviembre. Pero para que la obra fuera completa, el Pato debía ganar el coronación y esperar que Alcaráz no finalizara entre los ocho primeros. Y el destino, caprichoso como siempre, terminó de inclinar la balanza: cuando restaban apenas dos vueltas, Alcaráz (ganador de la primera del año y líder del campeonato por 11 fechas) desertó tras completar ocho giros, cuando López controlaba las acciones con la autoridad que lo caracterizó durante todo el fin de semana.
En la pelea por el campeonato tampoco había que descartar a Sebastián Almada, que también iba por el triunfo que lo hubiera consagrado campeón. Siguió de cerca a López en los primeros circuitos, pero luego fue superado por Carlos Rey, quien se encaminó así a la segunda posición definitiva. El tercer escalón quedó para el ex campeón entrerriano de karting.
Cristian Reverdito cerró una temporada de altibajos con un sólido cuarto puesto, favorecido —en las vueltas finales— por los abandonos de Carreras y Romero, cuando marchaban 4º y 5º respectivamente. Eso permitió también el avance de Moris, Cabrera y Santiago Pasquale, mientras que Sebastián Marconi completó el top ten en la novena posición.
Solo unos segundos antes, Patricio López ya había terminado de escribir su obra maestra. Se graduó campeón 2025 de la Clase B de TCL y lo celebró como mandan los libros: con trompos en la tierra, en distintos sectores del externo del trazado, y bajo el aplauso de un público que reconoció, de pie, la magnitud de su proeza.

