El Club de Volantes de Chajarí empezó a mover fuerte el tablero y, en el transcurso del fin de semana, dejó sobre la mesa definiciones importantes para su presente y, sobre todo, para el futuro inmediato. Después del exitoso cierre del torneo nocturno de verano, la entidad confirmó que el proyecto de asfaltado del circuito ubicado en Libertad y Lombardía sigue firme, aunque su concreción quedó proyectada para el final de la nueva temporada, que se disputará íntegramente sobre el trazado de tierra y tendrá su arranque el 18 y 19 de abril.
La noticia era esperada. Tras aquella exigente coronación que debió completarse en la tarde-noche del domingo 22 de febrero, con todo lo que implicó sacar adelante el espectáculo, había quedado flotando la incertidumbre sobre el destino de la obra en el predio recientemente cedido por la Municipalidad de Chajarí. Este sábado, finalmente, el club despejó dudas y ratificó que el sueño del asfalto no se archivó: sigue en pie, aunque demandará más tiempo.
Mientras tanto, los motores no se enfrían. El calendario 2026 tendrá seis fechas a lo largo del año, con el mismo esquema deportivo que viene identificando al club: seis categorías de karting y tres de motos, todas con idénticos reglamentos a los ya conocidos. En otras palabras, continuidad en la base, pero con la mira puesta en dar un salto de infraestructura que puede marcar un antes y un después.
La comunicación oficial llegó a través de un video en vivo difundido en las redes sociales del Club de Volantes de Chajarí. Allí dieron precisiones Gustavo Zilloni, el presidente Juan Percara, el ex titular Víctor Stivanello e Iván Artiguez, encargado de prensa de la categoría. No fue un anuncio más: fue, en definitiva, una puesta en escena para mostrar que el club quiere sostener la marcha, escuchar propuestas y seguir construyendo con todos los actores adentro.
PLATA PARA LA OBRA, CON DEVOLUCIÓN
En ese camino, una de las herramientas anunciadas para reunir fondos destinados al asfaltado es la modalidad de “préstamo con devolución”. El mecanismo apunta a que quienes puedan aportar dinero lo hagan bajo un acuerdo previo entre las partes, fijando un plazo de reintegro de la suma entregada. Es decir, una manera de empujar la obra sin cortar el vínculo de confianza con quienes acompañen económicamente.
A eso se suma la creación de los llamados socios VIP, una figura pensada para quienes decidan realizar un aporte y, a cambio, accedan a un beneficio concreto: poder utilizar sin cargo el futuro circuito asfaltado para entrenamientos, de miércoles a domingo, todas las semanas, abonando únicamente el seguro. Esa ventaja se mantendrá hasta tanto el club haya devuelto la totalidad del préstamo recibido.
La jugada tiene lógica: transformar el entusiasmo por la obra en respaldo tangible, dándole al proyecto una base de financiamiento que permita seguir soñando en grande. Porque si algo dejó claro el mensaje del club, es que el asfalto no aparece como una promesa vacía, sino como una meta que necesita respaldo colectivo para hacerse realidad.
OTRO FRENTE: MOTOCROSS Y MOTOS DE VELOCIDAD
Pero la hoja de ruta no termina ahí. Zilloni también reveló que existen gestiones para arrendar un predio de 10 hectáreas, con la idea de desarrollar allí un escenario específico para motocross y motos de velocidad en pista de óvalo. Un paso que, de concretarse, ampliaría fuerte el horizonte de la institución y abriría la puerta a nuevas disciplinas dentro del mismo proyecto deportivo.
Claro que, como toda iniciativa ambiciosa, no depende solo del terreno. Para que ese objetivo pueda avanzar, será necesario no solo disponer del espacio, sino también conformar un grupo de trabajo exclusivo que se haga cargo de la organización de esas actividades. En otras palabras: hay visión, hay intención y hay terreno ganado en la idea, pero también hace falta estructura para sostenerlo.
Así, el Club de Volantes de Chajarí dejó una señal clara. El 2026 no será un año de transición pasiva, sino una temporada de empuje, gestión y búsqueda. Primero, con el campeonato en tierra listo para largar en abril; después, con el gran objetivo del asfalto esperando al final del camino; y más allá, con nuevos proyectos que invitan a imaginar un crecimiento todavía mayor.
La bandera verde ya está en alto. Y en Chajarí, mientras la tierra volverá a recibir a kart y motos, el futuro ya empieza a acelerarse sobre una idea que nadie quiere soltar: que el asfalto deje de ser promesa y se convierta, de una vez, en realidad.
