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Apellido, talento y futuro: Delcausse escribió una página inédita en Citroën

La Clase A de Citroën Competición cerró su primera temporada con dobles jornadas escribiendo una página inédita: consagró por primera vez a un binomio campeón, y lo hizo de la mano de una historia tan deportiva como generacional. Mario y su hijo Thiago Delcausse se quedaron con el título, en una consagración que tuvo al más joven de los Delcausse como protagonista absoluto al volante.

Thiago tomó la conducción desde la clasificación y no dejó dudas: marcó el “1”, ratificando que aquellos puntos que su padre había acumulado a lo largo de las primeras ocho finales, sumados a los logrados en su exitoso debut y en el doble compromiso del 22 y 23 de noviembre, terminarían conformando la mejor cosecha del año. Así, Citroën Competición celebró a su campeón más joven en casi cuatro décadas de historia.

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La doble jornada tuvo, como no podía ser de otra manera, a los grandes animadores de la temporada en el centro de la escena: Thiago Delcausse, Matías Buschiazzo, Matías Melideo y Nico Broggi, quien arribaba como líder del campeonato, encargados los cuatro de ponerle fuego a dos finales vibrantes.La primera arrancó con una vuelta inicial de trámite calmo, pero la paz duró poco. Del dominio inicial de Melideo se pasó al asedio de Broggi (recuperando el auto perdido el sábado), que tras superar a Jony Icardo y Delcausse, saltó a la punta al inicio del tercer giro, aunque sin poder sostenerla demasiado. El auto de seguridad compactó el pelotón en la quinta vuelta y, al relanzarse la carrera, los cuatro nombres fuertes del cierre de temporada quedaron irremediablemente unidos.

Delcausse trepó a la cima en el opuesto, pero menos de una vuelta después Broggi y Melideo lo superaron, con Buschiazzo expectante. En la vuelta ocho, ya con el final a la vista, Thiago volvió a liderar mientras Melideo daba cuenta de Broggi, aunque la respuesta del también kartista no se hizo esperar. Sin respiro, Delcausse pisó afuera antes de la última curva y cayó detrás de Broggi, Buschiazzo, Melideo e Icardo, en un cierre que tuvo a todos al límite.

En la última vuelta, Broggi intentó escaparse, pero Melideo fue con todo y se pasó en el primer frenaje; Buschiazzo aprovechó para meter el auto y presionar al líder, que resistió en el opuesto. En medio de ese desorden, Delcausse recuperó dos posiciones, mientras Melideo, con un neumático pinchado, se despedía de la lucha. Nico Broggi controló en los metros finales para llevarse una victoria clave que lo dejaba en inmejorables condiciones a pocas horas del coronación.Nico Broggi y Silvio Hornus (cuatro veces campeón, que regresó), apellidos con tradición en Citroën Competición.

Llegaban con Broggi líder con 167 puntos, seguido por Delcausse y Buschiazzo, ambos con 157. Por apenas un puesto, el título terminó quedando en manos del binomio Delcausse, con Thiago sumando los puntos decisivos tras haber disputado solo las últimas competencias del año.

La segunda final, con grilla invertida, obligó a Broggi a largar desde el fondo. En apenas una vuelta ya era cuarto, detrás de Delcausse, Melideo y Buschiazzo, el póker de ases de la divisional. Poco después se acomodó tercero, pero un exceso en el curvón lo relegó al quinto lugar, perdiendo definitivamente contacto con la punta.

En los giros finales, Buschiazzo logró quebrar la resistencia de Melideo antes del curvón, aunque el compañero de equipo de Delcausse respondió en la vuelta siguiente para recuperar el segundo puesto. Ajeno a todo eso, Thiago Delcausse rodaba en otra sintonía: por ritmo, por manejo y por temple, ya estaba tocando el título con las manos.

Su fin de semana había comenzado de manera tan simple como simbólica: jugando al fútbol en las inferiores de Central Entrerriano. Horas después, se subió al Citroën que había presentado problemas de carburación en los entrenamientos y clavó la pole en clasificación. Tras un desliz en la primera final matutina, que no le impidió subir al podio, por la tarde fue directo a lo más alto: ganó el coronación y el campeonato.

Con solo 15 años, Thiago Delcausse sumó sus puntos a los que había cosechado su padre —que retuvo el título— y quedó en la historia grande de Citroën Competición como el campeón más joven de la categoría y como parte del primer binomio campeón de una temporada. Una consagración que mezcló apellido, talento y futuro.



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